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SEGUIMOS HACIENDO ASADOS ARGENTOS

 

El doble discurso, los negociados económicos confrontan con una dura realidad.

 El ministro de Justicia y Derechos Humanos,  de la Argentina, Julio Alak.es un verdadero desastre en su política de Derechos Humanos. Veamos

Algunas leyes han determinados que los presos o desaparecidos durante el terrorismo de estado, cobre indemnizaciones. Para ello se debe recurrir a la Subsecretaria de Derechos Humanos y presentar, algún formulario, prueba etc. Si todo está bien se cobra bien una indemnización por cada día de detención y sometido a proceso,  o bien por desaparecido. Esto es en teoría lo que debería ocurrir y en virtud a leyes vigentes.

 La realidad indica otra cosa.

Acreditado por instrumentos públicos, incluso por los mimos informes del propio Ministerio, la detención de una persona, pasan por lo menos de dos a tres  años para que autorice el pago. Una vez determinado el monto.

Un nuevo trámite se inicia en el área económica y luego de otro año se cobra en bonos. En resumen un verdadero castigo les impone a quienes militaron y lucharon contra las dictaduras del terrorismo de Estado. Hay casos donde no existe discusión probatoria, sin embargo tanto legales como alguna otra área del ministerio de Alak se las ingenian para dilatar o disminuir los montos indemnizatorios.

 Seguramente los Ministros del Proceso militar que aún hoy cobran suculentas jubilaciones no fueron sometidos a tan aberrante suplicio. Fondos para determinados organismos de DDHH hay en abundancia incluso para malversarlo o comprarse objetos de lujo. Pero fondos para quienes realmente combatieron parece que no hay o terminan en viáticos de algún elevado funcionario del ministro-

Durante varios años se ha dilatado por ejemplo el cobro indemnizatorio para la madre de Cacho El Kadri, mujer de avanzada edad. El señor Ministro y sus jóvenes empleados que esperan ganare laureles exhibiendo en su curriculum que se desempeñaron en Derechos Humanos tendrán que justificar tan deshumanizado trato.

Mientras tanto llueven los prontos despachos pero por supuesto son ignorados.

Le recomendamos al Ministro que no ase a fuego lento a luchadores y que publique día a día en internet los expedientes y su movimiento, desde la fecha de inicio al efectivo cobro para que toda la sociedad pueda controlar el pésimo desempeño de esa sensible área gubernamental a su cargo.