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LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

 

No siempre lo urgente deja ver lo importante. De ahí que el primer paso es aprender a distinguir entre lo urgente y lo importante para no confundir y alterar la consecución de un fin primario.

Nuestro aporte apunta a ser una nueva contribución y no entra ni entrará en discusiones que no sean aportes para la ciudadanía, para la gente, para los lectores.

Sustantivados “lo urgente y lo importante”, no se trata de un juego de palabras, como puede aparentar o se pueda creer, ni tampoco de una simple disquisición filosófica, porque planteado como dos opciones, parece fácil a simple vista resolver, aunque no es tan así cuando se toman decisiones, y fundamentalmente a nivel de gobierno-ciudadanía.

Abordamos este tema, porque queremos compartir con los lectores de POSTA, una reflexión que fue leída como editorial en el programa Tierra Libre y publicada en nuestra revista barrial allá por el año 2002, hoy por supuesto actualizada, porque a diario, en la vida política de nuestros gobernantes, para justificar sus procederes, tienden a confundir a la población, dando prioridad a lo urgente, como si fuera lo importante y se deja de lado lo que el país verdaderamente necesita.

Lo mismo se diga en la vida de los partidos, cuando lo electoral es lo urgente mientras que la discusión política de cometidos que es lo importante, se pospone.  También suele pasar en nuestra vida personal, cuando dedicamos más tiempo a las discusiones estériles, que a compartir propuestas con la ciudadanía y luego acompañarla en sus movilizaciones.

En cuanto a la política confusa de quienes nos gobiernan, intentemos visualizarla a través de algunos ejemplos donde se hace creer a la población que lo urgente es lo importante para el País, como la extranjerización de nuestras tierras para los agronegocios en manos de las sociedades anónimas y multinacionales, permitiendo la siembra indiscriminada de soja con el libre uso de los agrotóxicos; el monocultivo y la forestación de eucaliptos y pinos para las papeleras; la minería a cielo abierto; el puerto de aguas profundas; las zonas francas, refugio de inversiones sin control ni impuestos, las Asoc. Público Privadas entre otras tantas cosas como, la campaña y el acto electoral, porque lo que importa es juntar votos para perpetuarse en el poder y mantener sus privilegios, cuando lo importante es escuchar, trabajar con la gente, propiciar y  preservar el Uruguay natural y la defensa de los pequeños productores, que es lo que importa en un país agroexportador.

Interesa más, en la práctica, la inversión extranjera, los negocios, la economía, que la educación, la salud, la vivienda, una jubilación y trabajo dignos.

Estos ejemplos ponen de manifiesto que para nuestro gobierno y para los electoralistas, hoy, “lo urgente no deja lugar para lo importante” por aquello de “todavía no llegó la hora, los tiempos no están, nuestra gente está en otra cosa”…

Por ello cuando se trata de problemas de la comunidad y del propio País, somos nosotros, quienes como ciudadanos debemos decidir y no el gobierno, como estilan los administradores en este sistema de gobierno, donde se atribuyen derechos que no los tienen. De ahí que lo importante de todo ciudadano es saber decidir y para poder decidir hay que saber distinguir entre lo urgente y lo importante y así poder aprobar o desaprobar la gestión del gobierno mandatado por nosotros.

 Por lo tanto no podemos transformarnos en escuchas pasivos ante este modelo neoliberal capitalista adoptado por nuestro gobierno, donde prima el capital y se desmerece al ser humano.

Se nos hace creer que es urgente que vengan inversiones extranjeras en desmedro de nuestras empresas nacionales, de nuestros pequeños productores, y lo importante se posterga deliberadamente hasta el olvido en complicidad con los medios masivos de comunicación, que se prestan al juego para no perder las prebendas del Estado.

Se trastocan los términos, como moneda corriente, a los efectos de crear confusión en el ciudadano no informado, siendo ese medio la mejor manera de desideologizar aún a los propios partidarios y de esa manera sepultar las idealidades políticas proclamadas en las campañas electorales, por aquello de “los negocios nada tienen que ver con las ideologías”.

Alguien dijo con razón que el razonamiento del gobernante de turno es “yo estaré 5 años y después me voy, el pueblo se olvidará de mis promesas y el que venga que se arregle con lo suyo; siempre habrá una herencia maldita que lavará mis culpas”.

Cuando en la actualidad analizamos nuestra realidad política, vemos que hemos entrado en un franco deterioro que por ahora no tiene salidas, realidad llena de deformidades, contradicciones y fuertes convulsiones anidadas e incoadas dentro de la élite política, que terminan también por afectar a quienes estamos fuera de ella.

¿Por qué, crear esta confusión intencional entre lo urgente lo importante? La respuesta es muy sencilla. Para el gobierno, obediente al sistema neoliberal capitalista, urge que vengan las inversiones de empresas transnacionales, que se llevan toda nuestra materia prima a cambio de promesas de fuentes de trabajo, cuando la tecnificación actual cada vez necesita menos mano de obra.

A esto, sin temor a equivocarnos debemos llamar, como se llamaba en el siglo pasado VENDER LA PATRIA.

¿Dónde queda aquello de “Orientales, la Patria o la tumba, libertad o con gloria morir”? o la de “No venderé el rico patrimonio de los Orientales al vil precio de la necesidad”

Ahora bien, lo que es importante no es lo urgente. No son las inversiones extranjeras, las multinacionales, la extranjerización de nuestras tierras, la minería a cielo abierto, el puerto de aguas profundas, lo que importa es la educación con un  proyecto educativo propio y no un proyecto impuesto por el BID o el Banco Mundial;  un proyecto de salud nacional, la seguridad ciudadana, la vivienda erradicando los cantegriles, la calidad de un empleo, jubilaciones dignas, solución de problemas de infraestructuras en deterioro, el cuidado de nuestro ambiente, cosas muy importantes que no admiten demoras.

No se trata de ser pesimistas, sino de saber distinguir entre lo urgente y lo importante. Para poder cambiar este “nudillo de urgencias inventadas”, antes que este mundo nos cambie a nosotros -como dice Quino- CAMBIEMOS NUESTRA CONSTITUCIÓN burguesa, hecha a medida de los intereses de los partidos políticos, que nos tiene atados a un sistema perverso.

Pero no busquemos el camino que nos puedan proponer los políticos integrados a este sistema, ni los que en las próxima elecciones se integren, sino hagámoslo a partir de nuestra gente y con nuestra gente, antes de pensar en otra cosa.

 Hay quienes piensan que a través de un partido se puede cambiar el sistema. Respetamos la opción electoral, pero está todavía por demostrar, que ese es el camino, con uno o dos diputados.

Por ahora, para empezar a difundir entre los vecinos esta propuesta y crear conciencia ciudadana trabajemos, en estos dos años que tenemos por delante por el voto anulado, ni blanco ni rosado, no despreciable en esta etapa, Nosotros lo estamos haciendo con los lectores de Punto a Punto, y estamos logrando adhesiones.

Los procesos son lentos, pero seguros cuando nos apoyamos en la ciudadanía, que sin duda habrá que recrear constantemente. Sin la intervención directa de los ciudadanos caeremos siempre en la misma trampa.

Somos cabeza dura en el intento de cambiar este sistema y creemos que sólo hay dos caminos o la revolución armada, con la cual no estamos hoy de acuerdo, o por la vía democrática, la cual se encuentra en pañales, y la cual encontrará su resorte en una NUEVA CONSTITUCIÓN, donde los ciudadanos sean los protagonistas y el poder esté en sus decisiones y no en manos de los políticos y de esa manera TERMINAR CON ESTE SISTEMA PERVERSO Y CORRUPTO DE DOMINACIÓN.

Nuestra propuesta va más allá de una simple reforma, se trata de un CAMBIO, que afecta problemas sociales. Los lectores que han seguido nuestra propuesta no lo ignoran:

-eliminar el cargo de Presidente, creado en sustitución del caudillo de otrora. Con ello no sólo eliminamos el veto presidencial, sino también sus fueros y privilegios, creando un Primer Ministro dependiente del Legislativo y de la gente que lo echará si no cumple a cabalidad con su función. (Posta 830);

-sustituir las cámaras por una unicameral, reduciendo sustancialmente su número, eliminando sus fueros y sus prebendas (Posta 822 y 825);

-reducir los departamentos a 3 Regiones, es decir dividir el País en 3 Municipios: de acuerdo a su producción industrial, ganadera, agraria, pecuaria, lechera, vitivinicultura y granjera. Es decir permanecerán los trabajadores y se eliminarán los cargos gerenciales, de dirección y los 16 intendentes restantes con su cohorte (Posta 841);

-crear una justicia totalmente independiente del Legislativo y del Ejecutivo (Posta 817);

Y ver otras prioridades sociales a tener en cuenta y que pueden ser incrementadas por decisión de los ciudadanos (Posta 833), como:

- terminar con los fueros y otros privilegios que gozan nuestros gobernantes, instaurar un “referéndum” revocatorio de los mismos que ponga freno a la corrupción y a los apetitos de poder;

- incluir en la Constitución una norma declarativa en cuanto a que la soberanía política y económica impida que se suscriban acuerdos o contratos de préstamos con Organismos Internacionales o Estados. Otro tanto se diga de los acuerdos con empresas transnacionales;

- derogar las normas que privatizaron por ley 16713 la seguridad social, lo que significa además el retorno de unos 3.560 millones de dólares al BPS, que están en manos de las AFAP’s para especulación privada;

- establecer la autonomía de los entes de enseñanza y establecer el cogobierno de docentes y estudiantes;

- establecer por elección la designación de los integrantes de los directorios de los entes autónomos que operan en las áreas comerciales e industriales (hoy 3 y 2);

- anular la ley 15848 de impunidad de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura;

- terminar con las reglamentaciones absurdas de funcionamiento de las Cámaras y de conveniencia, que obstruyen el buen sentido de la Constitución;

- cambiar radicalmente el sistema electoral actual, y crear un nuevo sistema de elecciones, donde cada ciudadano sepa y conozca a quien va a dar el voto;

- convertir las embajadas en agencias oficiales de Comercio, nombrando personas calificadas al respecto;

- los sueldos y las retribuciones de los cargos de gobierno tendrán como referencia la canasta básica;

- rebajar a un 5% de la población inscripta en el registro Cívico Nacional el mínimo necesario para la convocatoria a plebiscito;

-legislar para que no se pueda importar mercaderías o bienes, que atenten contra lo que el País pueda producir.

Este es un nuevo aporte que ofrecemos para la reflexión de los lectores de POSTA con el respeto que nos merecen todas las opiniones vertidas y las que puedan vertirse.

La nuestra es una más en la construcción de este futuro que todavía está en nuestras manos, porque no olvidemos que el “ágora” (las plazas y calles) son nuestras y no dejemos que los políticos se adueñen de ellas.  Mañana será tarde.

En nuestra próxima nota intentaremos acercar nuestro pensamiento con respecto a “El cinismo en la política”

NOTA.- A propósito de este tema diremos que política es una palabra que ha sido degradada y quizá la gente no esté acostumbrada a usarla en relación a la vida misma de un conjunto de gente que viven en un territorio. Nuestro concepto se remonta a Grecia donde “Poli” significaba “ciudad”. Es así que todo lo que concierne a la vida de esta ciudad tiene el sufijo poli. Ej. Piria-polis ciudad de Piria, Poli-cia, Metro-politano, así como Poli-tica administración y cultura de vida de la ciudad.

Un abrazo fraterno en nombre del colectivo de Punto a Punto, Rogelio

Nota: nuestro correo es puntoapuntoredaccion@yahoo.es y está a la espera de sus comentarios, sugerencias, críticas o aportes que quiera hacer, o en forma directa al teléfono 2514 3319, que con gusto lo escucharemos.