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RESISTIR EL SAQUEO. DEFENDER LA SOBERANÍA

No cabe duda que atravesamos un duro momento.

Los avances de los pulpos multinacionales atacan nuestros bienes comunes. Los que nos brinda la naturaleza y los que hemos construido por generaciones con el esfuerzo de nuestro trabajo. Atacan nuestro presente condenando nuestras posibilidades futuras de construir un país independiente.

La dimensión del problema nos obliga a salir del debate abstracto sin perspectivas y colocar en el centro de nuestras preocupaciones una caracterización correcta de la situación y la búsqueda de las salidas posibles y necesarias.

La actual correlación de fuerzas nos obliga a pensar el futuro inmediato en clave de resistencia.

Resistencia al saqueo que sufre nuestra patria hasta poder avanzar hacia la conquista y consolidación plena de la soberanía nacional. Hacia esto habrá que acumular.

La soberanía como objetivo y como prerrequisito indispensable para poder pensar en términos de posibilidad la sociedad que el pueblo deberá construir.

Para alcanzar un proyecto de tal envergadura, con esperanzas reales de vencer, no de tertuliar sobre lo que debería ser, se requiere la concurrencia de todas las fuerzas nacionales, de todas las que se expresan en estos objetivos.

Para ello será imperioso poner en pie un amplio movimiento nacional que permita la confluencia de estas fuerzas. Ese es un desafío de la etapa. Es el gran instrumento estratégico que nos está faltando.

Movimiento que recoja las necesidades sentidas por todos para darle proyección nacional a las soluciones especificas. Que escarbe en los elementos comunes y, respetando las particularidades, recoja todo lo positivo de cada uno para que con ello aporte a este proyecto de envergadura nacional.

Su construcción no es cuestión de declaraciones. Será producto de un esfuerzo militante que apoye sus perspectivas en los antecedentes históricos nacionales compartidos por nuestro pueblo y en las grandes urgencias nacionales de la hora: resistir el saqueo y conquistar la soberanía nacional.

Estas tareas de la hora deben avanzar hacia el futuro apoyándose en la experiencia histórica en la que se vio surgir una patria libre sobre esta tierra: el artiguismo. Artiguismo como bandera común que nos unifica a las grandes mayorías, y lo hace desde la posibilidad de que los orientales podamos poner en pie una proyecto de nación con horizonte latinoamericano, donde el pueblo sea dueño de su destino.

editorial Patria Libre Nº 7. Invierno 2013