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EL DOMINGO, YO VOTO

"El camino de la historia no es una acera de la Avenida Nevski: cruza los campos, unas veces polvorientos, otras llenos de barro, otras veces pasa por las ciénagas, y otras veces por el monte bravo. Quien tema cubrirse de polvo y ensuciarse las botas, que no se dedique a actividades sociales"

Nicolás Chernishevski 

Es MUY PELIGROSO tomar por aliado a la "mayoría silenciosa"

Podemos suponer que la desinformación de la gente.

O el desinterés, van a restar posibilidades para que los que quieren derogar la ley de interrupción voluntaria de embarazo puedan llegar este 23 al 25% necesario para convocar a un referéndum, es razonable pensar así. Habría entonces una segunda convocatoria, y si tampoco se llega, la ley quedaría firme.

Lo que no me parece es que sea una táctica conveniente para nosotros tomar por aliado a nuestro peor enemigo. Porque ese desinterés, ese pasotismo general, es nuestro peor enemigo.

Veamos primero a los argumentos de táctica o conveniencia que se plantean para no votar en esta convocatoria a plebiscito, y un vistazo al panorama.

Según el Sordo González, hoy habría solamente un 38% que votaría por la derogación de la ley de interrupción voluntaria de embarazo. O sea: están lejos.

Puede ser un dato fiable o no, el Sordo puede equivocarse con cantar cualquier cosa. Pero  agrega que esta mayoría neta A FAVOR de alguna ley de despenalización del aborto se mantiene firme desde hace diez años

Difícilmente pueda estar esta percepción tan equivocada.

No se justifica entonces el temor a que pueda haber una "mayoría-opus" en un plebiscito sobre la despenalización del aborto.

Por otra parte, esto es coherente con lo ocurrido en otros temas similares, en los que un cierto avance en el ámbito parlamentario no podría haberse dado sin un grado de consenso favorable general de opinión: matrimonio igualitario, legalización de la marihuana, etc.

Son temas democráticos, que caben perfectamente dentro del orden burgués.

Lo mismo pasa con la despenalización del aborto. Son los hijos demorados de la revolución burguesa. No por eso dejan de ser reivindicaciones justas, y muy importantes por el contenido social que implican.

La opción por el aborto no es simplemente un derecho personal en abstracto, en muchos es la salida obligada en situaciones de extrema penuria con profundas causas sociales. No involucra solamente "derechos democráticos" aunque esa sea su forma. Por eso entra de lleno al área social de grandes problemas no resueltos.

Otra condición que tiene este tema es que atraviesa a todos los grandes partidos y no funcionan aquí los mecanismos de disciplinamiento de opinión que han sido retardatarios en otros temas. Acentuar estas contradicciones es una oportunidad.

En particular, en caso del Frente Amplio, es claro que el desarrollo de la polémica en torno a este tema permite fortalecer la resistencia a la candidatura de Tabaré Vázquez, y le puede complicar mucho la cosa.

Esa es una de las razones por el cual el aparato del FA se ha mostrado muy timorato en este tema, se demoró en largarse. Razón de más por nuestra parte para hincar el diente. ¡No hay que permitirles que se hagan los osos!

Pero la verdadera importancia de este tema es que el involucramiento en el gobierno ha significado para el Frente un "punto ciego"; es difícil sostener el discurso tradicional de la izquierda, que responsabiliza al contexto social por estas situaciones difíciles y sus consecuencias, cuando se es responsable desde el gobierno por la continuidad de ese contexto.

La campaña oficialista no puede profundizar demasiado el tema, lo mismo ocurre con el "no a la baja" de la edad de imputabilidad penal. Son temas en los que hacen la plancha en la superficie del problema.

Pero para el militante de la izquierda histórica, al que mandaron para su casa, las cosas son diferentes. Tiene una opinión formada sobre estos temas y quiere una oportunidad para volver a participar. Esto es -al menos- un punto de roce con el aparato frentista.

Y si ese aparato se pone en marcha, aun a desgano, este roce se va a acentuar. El militante irá un paso adelante del aparato. Y el malestar contra los reaccionarios mascarones de proa de ese aparato también se va a acentuar.

En cuanto a los argumentos que tienen forma de cuestión de principios, me parece que son solo ropaje más vistoso para las razones de conveniencia que no se quieren expresar crudamente como tales. De no ser así no serían tan inconsistentes.

"Los Derechos Humanos no se plebiscitan"¿Por qué no? ¿De dónde sale este concepto?

El discurso ideológico burgués sobre "derechos humanos" sostiene que hay derechos que existen de de por sí, más allá del derecho positivo, que tienen los seres humanos por el solo hecho de nacer, y que no tienen por qué votarse en un plebiscito.

Con más razón entonces, si somos coherentes con ese concepto, tampoco tendrían que votarse en un parlamento.

Los derechos nunca son regalos, ni de Dios ni de la Naturaleza, ni del "Derecho".

Son CONQUISTAS, resultado de luchas. En algunos casos son conquistas puntuales en situaciones concretas no generalizables. Y en otros se trata de conquistas generalizables, porque involucran situaciones universales.

 Cuando esas conquistas se ASIENTAN, se aseguran por una situación que pasa a ser más o menos estable, requieren una institucionalización y toman formas de DERECHOS.

Nadie nos regaló esos derechos, los conquistamos nosotros. Los debemos garantizar nosotros, no hay una garantía pre-establecida. La institucionalización de los derechos es la manifestación de que la conquista ha pasado a ser permanente.

¿Y por qué estaría mal institucionalizarlos por medio de un plebiscito?

Como instrumento formal, el plebiscito no es peor que una ley de sanción parlamentaria, al revés. Si viviésemos en una "democracia ateniense" habría una asamblea de ciudadanos y se pasaría a votar. Las diferencias formales no hacen a la cosa.

Otra objeción contra los plebiscitos es que "reducen" el tema dos opciones, y también que limitan la participación ciudadana solamente al voto. Salta a la vista la falla de ese planteo.

También en una asamblea, al momento de votar, las opciones de reducirán probablemente a dos, y la participación de los asambleístas a votar y nada más.

El debate estuvo antes.

Acá, nada nos impide introducir en el debate todos los temas que queramos, en realidad ya están allí.

Son los "pro-vida" han deformado las opciones corriendo el planteo para donde les conviene, aborto sí o aborto no, cuando en realidad la disyuntiva en juego es cárcel sí o cárcel no para la mujer que aborta.

Queda por último el argumento de "a quién corresponde hacerlo", y es totalmente correcto desde el punto de vista lógico.

 Es este: corresponde a los que quieren derogar la ley hacer el esfuerzo para conseguir las voluntades necesarias, no a nosotros.

Cierto, no tenemos por qué ayudar al enemigo a que llegue a tal o cual lugar... a no ser que ese sea precisamente el lugar en que lo estamos esperando.

En la guerra no siempre corre la lógica lineal.

Lo que digo es que en este caso NOS CONVIENE que se llegue al plebiscito, que la opinión se polarice, que todos los temas escondidos salgan a la superficie, que se les complique la cosa. No nos metemos por gusto en la ciénaga del voto; si hubiese una acera limpia y recta por la que avanzar sin riesgo de ensuciarnos iríamos por ahí.

Pero eso no es lo que pasa.