Envíopostaporteñ@ 980

TARDE PIASTE...

El Sr. Julio Marenales, renunció en diciembre. Dice (ver Brecha, edic. del 21 de junio, del corriente año) que “se sentía encorsetado” y vuelve a repetir su cantilena tradicional de que él “va por más”.

Lamentablemente, no podemos creerle.

 Marenales pieza fundamental del “aparato”, en realidad el primer aparatista, concibe a la militancia como “piñones” de un engranaje que manejan y controlan otros: las “vacas sagradas” -de las que fue siempre un connotado exponente- no es creíble. No puede ser creíble.

Marenales sigue creyendo que solo los que están “en contacto permanente con ellos” son capaces de concebir ideas correctas.

Un dislate de proporciones, que ha señalado en su autobiografía (con respecto a Zabalza) y que ahora repite con respecto a Bonomi en su entrevista de Brecha. Se considera –como dicen los chilenos- “el hoyo del queque”.

El tema merece una cierta digresión, aclaratoria, porque con “el asuntito” Amodio, varias cosas quedaron en evidencia.

Hay compañeros que aunque aceptan que Amodio “no fue el culpable de la derrota del viejo MLN-Tupamaro”, consideran también que “su traición” no es comparable a la del resto de la “cúpula” que negoció en el Florida.

Es una cuestión de matices -pensará alguno- pero es una cuestión de matices fundamentales.

Para nosotros “la coincidencia” entre Amodio y  Nepo Wassen, para la entrega de la cárcel del pueblo, es la manifestación más clara de que ambos equipos: Amodio y los pocos suyos y Wassen con el resto de la cúpula, estaban de acuerdo en cesar la lucha, entregar todo lo que hubiera que entregar.

A Wassen lo complementaban otros, particularmente el principal exponente de la línea de la rendición “incondicional” (EFH) que estaba activo, actuando y proponiendo esa rendición incondicional, como lo ha señalado Marenales en su biografía.

Después él también se subió a esa propuesta de rendición incondicional, que otros se han encargado de desdibujar como “tregua armada” o simplemente “la tregua”.

En la misma estuvieron –desde el comienzo- EFH, el “ruso” Rosencof y Wassen. Después fueron ganando a otros que al principio eran reacios (el propio Marenales, Maneras Lluvera, el “Pepe” Mujica, su compañera Lucía y una larga serie “de otros”).

Aquello fue el “primer barro” de una serie de lodos, que crecieron con el tiempo.

En el camino del mismo el viejo “aparatismo” se acentuó a través de los “libretazos” sin consulta a las bases y terminaron finalmente, unilateralmente, cuando los que perseguían la “rendición incondicional” encontraron los caminos para seguir y apresar a Raúl Sendic el principal escollo a todas aquellas “negociaciones” entre cuatro gatos locos, vencidos, derrotados y presos.

Después la historia es más clara, tiene muchas más posibilidades de seguirse y rastrearse, con posiciones conocidas de todos (y documentos públicos, entre los cuales sobresalen entrevistas, libros, reportajes y declaraciones varias).

Salimos así de la zona de penumbras, donde las únicas fuentes son los documentos y declaraciones que custodian férreamente los militares como “salvoconductos” como se ha encargado de señalar la jueza Motta, que ha tenido la ocasión de confrontarlos cara a cara y sabe muy bien de lo que habla.

De los vaivenes de esos “salvoconductos” conocemos dos:

las “declaraciones” del “detenido especial” EFH del años 1977 y la parte que el Sr. Gavazzo ha tenido la gentileza de entregar al conocimiento público en forma de las declaraciones del Sr. Rosencof.

Quedan muchos más –como lo hemos señalado expresamente en varios artículos- que a su tiempo y medida conoceremos.

Y vamos adelantar una primicia: además de las “carpetas” que ordenó Amodio y la “flaca” Mercedes, están las declaraciones de “Paso de los Toros”, a las cuales se ha referido brevemente y al pasar el mismo Marenales en su librito de marras y citando a un compañero que conocimos bien: el legendario “gallego” Mas Mas.

Estas cuestiones nos llevan a afirmar, una cuestión que venimos sosteniendo desde hace años: la traición no fue solamente de Amodio, la mayor parte del aparato, “la cúpula de las vacas sagradas” está involucrada en las mismas

En el libro de Cultelli (su autocrítica de entonces) también puede rastrearse.

Fueron temas –que en su momento- se discutieron “en caliente”, a pocos meses de los sucesos, con acceso a informaciones frescas que iban llegando y que fueron conocidas en el “conclave” de unos 35 militantes, en el episodio que se conoce como “el Simposio” de Viña del Mar ( n.de.r. Chile 1973, donde se realiza una "autocrítica, por no ser lo suficientemente marxistas-leninistas, y se descubre la necesidad del partido y de la proletarización")

Hay un hilo conductor entre aquel pasado y el actual presente del gobierno progresista del Sr. Mujica. Es un hilo público que puede seguirse bastante diáfanamente desde 1985 al 2013.

En el caben los testimonios de otros “aparatistas” que “perdieron” como por ejemplo: Jorge Zabalza. Porque las discrepancias políticas “sobre la línea” no surgen de la nada, sino que tienen fundamentos racionales.

De esta manera respondemos a los que han intentado establecer una diferencia entre la “traición” de Amodio (episodio único e irrepetible para ellos) y la “derrota” del año 72 en lo que coinciden con nosotros. Y con esto –por el momento- damos por saldado el tema.

Volvamos ahora al Sr. Marenales y sus declaraciones recientes en Brecha.

Para el Sr. Marenales -dice ahora que lo descubrió después del triunfo electoral del 2004- el Frente Amplio está dirigido “por la clase media ilustrada” que lo que hace “es reproducir el capitalismo” (acotemos el capitalismo dependiente de siempre, nuestra clases burguesas cipayas).

Pero Marenales se “aturulló”, quedó maniatado, permitió “el goteo” de militantes valiosos, no salió a defender a ninguno de ellos (inclusive a Maneras Lluvera) y finalmente reduciéndose su propio plano de maniobra política, cada vez con menos aliados, contento en su “cueva” de la calle Tristán Narvaja, con su “aparatito” del MLN-Marenales, al final terminó “encorsetado” como reconoce ahora y renuncia.

 Lo mismo que hemos dicho de otros “aparatistas” a lo largo de una serie de artículos. Contribuyeron a forjar el “monstruito” burocrático que al final los termina devorando, arrinconándolos y expulsándolos.

O sea, se va, renuncia, porque no le queda otra.

Nos alegramos de esta coincidencia tardía. Pero digamos también: el Sr. Marenales no es ni “aliado”, ni “amigo”, ni “compañero”, es un viejo aparatista derrotado que no tiene valor alguno (más que sus reiterados renunciamientos anteriores) para las luchas futuras.

Su ejemplo es negativo: lo que no debió hacerse.

Se puede morir en paz, sabiendo que ha fracasado completamente y que termina dándole la razón a los que ayer, antes, combatió.

Ahora, encuentra adversarios en lo que antes defendió (el Sr. Agazzi, la “señora” Lucía, el Sr. Bonomi, el mismo EFH, y por supuesto el “Sr. Presidente” que antes señaló (ver Brecha, “El gigante idiota”, en la hemeroteca de esa publicación) “que no le daba pelota”.

Es decir la “cúpula” triunfante del actual gobierno, los que cortan el bacalao y mandan. Todos los que -ayer nomás- coincidió, apoyó y fomentó, el Sr. Marenales.

Los que hace años venimos señalando este final previsible, nos inspirábamos en un artículo del finado  Isaac Deutscher (1907 - 1967): “Las confesiones de un ministro...”, en su libro “Herejes y renegados”.

Las nuevas generaciones –escribimos para ellos- podrán encontrar aquellas mismas reflexiones en una obra de ficción moderna, cubana, “El hombre que amaba los perros” del reciente laureado premio cubano Leonardo Padura. Solo que la ficción de Padura, es un tríptico con ventajas: trata de la revolución española del 36-39, la misma revolución cubana y la epopeya del formador del Ejército Rojo, el Sr. León Trotsky.

Se trata de errores que se cometieron en los albores –la prehistoria- del movimiento obrero revolucionario como consecuencia de la primera gran crisis capitalista que desembocó en La Primera Gran Guerra del 14 al 18. Analiza el drama de ciertos hombres dirigentes, cuando la revolución que les dio sus pedestales históricos se derrumba y se imponen otras soluciones: el estalinismo en la Unión Soviética, la locura asesina de los sectarios “comunistas” en España, los errores y horrores del denominado “periodo especial” en Cuba.

Todo lo que las nuevas generaciones deberán cuidadosamente evitar, a partir de no subirse ciegamente a instancias “revolucionarias” que tienen pies cortos, que terminan como en Uruguay con estos fiascos gigantescos del “progresismo” gobernante.

Marenales y sus aparatismos tienen el triste honor de haber conducido los procesos por caminos equivocados, pudiendo en tiempo y forma después del 85 corregirlos y negándose terminantemente a hacerlo.

En el proceso condujeron a muchos a la muerte, y de esas muertes de sus camaradas nadie les ha reclamado, hasta ahora, que paguen las cuentas.

Aquel tiempo –nuestro tiempo-pasó. Molestamos porque damos testimonio todavía vivo, antes también de desaparecer nosotros.

Hoy lo que vale es el presente actual. Hemos dicho en su momento las cosas como son. Señalamos por ejemplo en un artículo que se titula: “Un viejito calandraca y sus manías asesinas” como el MLN-Marenales y todos los gerontos de la “cueva” no pueden ser consecuentes. Decíamos que si lo fueran se les desarma el tinglado. Los hechos han demostrado -en menos de dos años!!!- que teníamos razón.

Lo mismo hemos dicho de otros aparatistas, “los que perdieron” en la interna. Y cada vez que hacemos estos señalamientos -que después se demuestran certeros- hemos concitado la furia, el enojo y el resentimiento.

Para hacerlos no tenemos ninguna “estrella en la frente”, ni tenemos tampoco ninguna bola de cristal. Empleamos simplemente el método marxista de análisis. Sacamos provecho de la lógica interna de los procesos mismos. Un proceso, que el aquelarre de aparatistas no puede realizar, como consecuencia de su atraso político y su cortedad de miras de siempre.

El argumento principal de Marenales hoy día es el mismo que viene manteniendo desde antes:

“Las ideas políticas se institucionalizan, ya los compañeros tienen absorbido el seso con que la política es la gestión”

Y, afinando su caracterización dice lo siguiente con respecto al Sr. Ministro del Interior: “Siempre digo, el Bicho Bonomi tiene poco vínculo político con nosotros, todo el que tiene es con los milicos…inevitablemente las moléculas de los milicos se le deben estar metiendo en la cabeza”.

Un excelente ejemplo de análisis marxista…. mecanicista que tan bien caricaturizaba el Sr. Lenin, con proceso “molecular” y todo, tal cual el Sr. Mach, que Lenin ridiculizó en “Materialismo y empirocriticismo”.

La “frivolidad muy grande” que el Sr. Marenales detecta en la “burrocracia” gobernante, particularmente a nivel de los cuadros medios es parte de lo mismo que detecta en el movimiento obrero “y las empresas autogestionadas” donde señala: “Por lo que ví, han resuelto su seguridad laboral y nada más”.

Pero a todo eso contribuyó Marenales activamente, promoviendo activamente a personas que creía de su personal confianza a cargos para los que no tenían calificación alguna, y que naturalmente entraron por el aro de cobrar el sueldo suculento, pagar la cuota a la organización y olvidarse del resto porque estaban por encima “de la canasta elemental” a la que el pueblo trabajador no llega.

En un frente, donde el Sr. Presidente, preside “con piloto automático” y deja la conducción al equipo político del Sr. Astori (léase además Lorenzo y Cía.) el asunto es ridículo. Para todos estos caballeros, éstos, son aspectos marginales, a sus tesis macro-económicas del neo-liberalismo (con puntilla social) que profesan y lo demostraron ya en la defensa del Sr. Bengoa en su momento. Bengoa era marginal, como son marginales “las empresas autogestionadas” que no mueven resorte económico vital alguno y dónde lo mueven –o pueden moverlo- como es Ancap, ahí tenemos la respuesta del Sr. Raúl Sendic (hijo) que es la tercerización ante las protestas obreras y la respuesta que les ha dado la UdelaR.

De esa manera entramos en un círculo vicioso.

Cuándo los trabajadores reclaman y toman de rehenes a los usuarios (como es el caso de los municipales) eludimos el debate de fondo sobre lo que es la gestión, porque los gestores que ha promocionado el MLN-Marenales y el eMe-Pepismo, son parte de la burocracia estatal y disfrutan de los mismos privilegios.

La “solución” es “tercerizar”, es decir la típica solución neo-liberal clásica.

Así se llega a la “solución” del Sr. Intendente de Canelones, recientemente en El Sauce, donde se corta el desfile del 19 de Junio, para no dar lugar al diálogo obrero-municipal que se viene reclamando.

Porque la “derecha” del Frente, a la que está integrado el Sr. Carambula, también considera todas estas cuestiones del empleo “marginales” a la macro-economía.

Lo mismo, exactamente lo mismo se dio con el tema del “impuesto a la caminería rural” que implicaba tres patas: el impuesto en sí mismo, el empleo para los desocupados de las intendencias donde los caminos debían mejorarse y la vieja solución burguesa (de la Asociación Rural y de la Federación Rural) de que ellos no deben pagar por lo que los beneficia a ellos mismos en primer término. 

Es éste el círculo vicioso que genera el capitalismo dependiente, que padecemos.

Lo que Marenales critica, pero no puede ver, sino simplemente atisbar y bien mecánicamente.

El aparatismo de viejo cuño, el que se practicó en el viejo MLN-Tupamaros, el que persistió después es una vía cerrada, un camino muerto, que conduce a lo actual. Es un camino donde el sectarismo llevó a negar dentro y fuera de filas a un diálogo que debía ser áspero, duro, muy agrio,  pero también fecundo.

Nosotros no éramos los dueños de la verdad. No lo fuimos nunca. Pero éramos capaces de poner la vida en el empeño, como la pusieron muchos, los mejores entre nosotros. Eso es lo que siempre nos ha reconocido el pueblo uruguayo y por eso ha brindado sus apoyos en todos los sentidos. Inclusive los electorales.

El aparato en cambio no vio en esos sacrificios, más que instrumentos para seguir fines particulares y propios de la cúpula del aparato. Los “compañeros” les importaron siempre bien poco y lo demostraron en las “negociaciones” cuando llegó la hora de la verdad.

Después siguieron “libreteando”, sin consultar a nadie honestamente, burlando siempre a los organismos a los que se debían, por lealtad y por disciplina.

Consiguieron así poder, hipotecando todo, y después quedaron prisioneros de esas sus cortas miras. Contemplaron el “goteo” sin pestañear. Sin que el mismo provocara una reflexión autocrítica.

Y siguieron así, ciegos, tirando la pelota para adelante en construcciones cada vez más alejadas de la realidad.

Primero fue el olvido de los “derechos humanos” (EFH), después fue la “reconstrucción nacional” (también EFH), después fue su entrada al parlamentarismo y dentro de él al  “cretinismo parlamentario”.

Siguieron después por jugar la “carta de izquierda” electoral frente a Tabaré Vázquez, que después traicionaron vilmente.

Continuaron en consecuencia gobernando “con piloto automáticos”, sin movilizar ni sus bases ni sus organismos que eran los más votados dentro del Frente. Culminan ahora reconociendo que la “manta no alcanza” para negarse a los reclamos salariales de sus propias bases electorales.

En todos esos procesos que duraron sus buenos veinte años Marenales fue cómplice activo de todo, con críticas veladas, solo para entendidos, pero sin jugarse activamente en sus propuestas.

Al final, dejó acumular las fuerzas a los contrarios y después terminó derrotado como ahora