(O sobre los mitos de la Economía Liberal)
(Este artículo fue escrito antes de la renuncia de Fernando Lorenzo al Ministerio de Economía)
Lo que pasa cuando se discute sobre economía es que lo aparente, lo superfluo, lo banal, lo falso se encarga de enmascarar con bastante éxito las determinaciones esenciales de la burguesa realidad que nos rodea, nos subyace, nos sobrevuela y nos comprime hasta convertirnos en pulpas consumidoras de mercancías, tengamos o no dinero para comprarlas.
La simple verdad capitalista tiene muy mucho de grotesco y de insoportable para asumirla tal cual es. Nos consideran imbéciles y la mayoría de las veces, muy pocas, no nos damos cuenta.
Lindas personas nos ametrallan con propagandas con sus grandes sonrisas y espectaculares cuerpos jóvenes para que compremos cosas inútiles para nuestras vidas. O que nos endeudemos permanentemente -¡¡¡ahorrando nos dicen!!!- para seguir comprando esas cosas no muy útiles pero más «actuales» (miremos los cachivaches que tenemos tirados por ahí la mayoría de nosotros), etc. Hasta hay programas especiales en TV de más una hora ofreciéndonos porquerías a precios astronómicos.
La TV “normal” no se queda atrás. Por cada hora de programación 23,75 minutos de promedio está dedicado a la propaganda. En las fiestas (día de la madre, del padre, de los abuelos, de los enamorados, de ellos, ellas y elles, del niño, de la niña, del medio niño a futuro y del adolescente que indudablemente llegará después, del nacimiento de algún dios, diosa o dioses, o lo que sea, etc.), este promedio se eleva a más de media hora. Igual que cuando hay partidos de fútbol, elecciones (que para el caso en la frivolidad que vivimos es lo mismo o está en un estadio menor, o bastante menor), cuando viene el papa o hay un escándalo en curso.
Mercadeo significa buscar desesperadamente vender lo que sea. Su complemento es producir a los costos más bajos posibles. El sueño del burgués eficiente es pagar lo menos posible por lo que produce -bajar salarios, eludir derechos sociales de sus trabajadores, driblear impuestos aunque sea coimeando a funcionarios deshonestos siempre pagando mucho menos que los impuestos y multas, y un lamentable etc...
El problema para este capitalista exitoso, es que todos sus competidores buscan lo mismo, y que cuando todos tienen éxito -en la media por supuesto, siempre hay quienes pierden y ganan- generalmente caen sus ventas, y las de todos los demás y sus mercancías quedan cada vez más en stock, paralizadas, desperdiciando y, fundamentalmente, paralizando la circulación del dinero, que es una de las bases fundamentales de su ganancia
Es por ello que el capital precisa que compremos, compremos y nuevamente compremos. Nos sirvan o no las mercancías que nos ofrecen y por las cuales distintas fracciones de la burguesía compiten y batallan ferozmente del mercado, es decir de nosotros, comprendiendo como nosotros el resto del mundo no burgués, o sea más del 97% de la población del planeta.
Y el sistema funciona y muy bien y tiene sus comienzos, ideológicamente en el liberalismo, por eso los invito a hablar del liberalismo, en lo económico.
Liberalismo económico, esencia del capitalismo
Adam Smith, filósofo y economista británico, escribió a fines del siglo XVIII el famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, que constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo cual permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía. Fue la obra fundadora del liberalismo, en particular del económico, doctrina científica -en ese entonces- del capitalismo y que perdura hasta ahora.
En esa obra, Smith realiza un análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza. Planteó que la fuente de todos los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias. La tesis central de este escrito es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire (libertad económica y libre competencia entre particulares) y delibrecambio (libertad para comerciar con otros países)
Proponía la no intervención del Estado en la vida económica, reduciendo su papel al de mero árbitro de la actividad económica general, garantizando el orden público y la paz social, así como un sistema de justicia capaz de hacer cumplir las leyes. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la “mano invisible”: que regulaba las relaciones del mercado y evitaba cualquier competencia desleal entre los individuos y la propia intervención del Estado. Al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible (la suma de los egoísmos individuales, conduce al bien público)
Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos (y las empresas) por parte del gobierno será perjudicial. Estos principios constituyen un "ideal económico" que, en condiciones reales, no siempre se dan. En todo caso, hay que considerar que estas ideas sentaron las bases del pensamiento económico liberal, que se extenderá por todo el mundo al compás de la industrialización (s. XIX-XX).
Hacía al mismo tiempo un planteo social para evitar el agio y la especulación que ya en aquel entonces era una permanencia del capitalismo y el imperialismo británico. Reconoce indirectamente que la corrupción es inherente al mismo y para combatirla el Estado y un desarrollo cultural era necesario como balanza de la «mano invisible» del mercado.
El liberalismo como doctrina y paradigma económico no tiene disputa en las Universidades de todo el mundo y salvo algunas honrosas excepciones de nuestro país y el continente, ningún economista actúa de otra forma. A lo sumo se diferencian en los adjetivos que definen su liberalismo como liberalismo clásico, neoliberalismo o social liberalismo, todos implícitos en la monumental obra de Adam Smith.
En nuestro país esta visión está en los Partidos Colorados y Nacional, así como en el Independiente con matices y mayoritariamente en el Frente Amplio.
El Neoliberalismo por su parte nace por fines de la década 30 del siglo pasado como respuesta al Keynesianismo y a instancias de dos popes, Von Hayek primero y Milton Friedman después y se caracteriza por la utilización de un mercado libre que según dicho modelo actúa como una institución perfecta, capaz de generar por sí misma un crecimiento armónico y equilibrado, con la condición de que no se intervenga en él. Por consiguiente, tanto políticas económicas de planificación o intervencionismo de mercado, como lo es el `Estado de Bienestar', son considerados por el neoliberalismo economías intervencionistas que tienen como fin, la perturbación en el mercado.
Desde la perspectiva neoliberalista, dicho mercado posee suficientes y perfectos mecanismos para auto-regularse. La ley de la oferta y la demanda es uno de estos mecanismos que se rigen por si mismos sin la necesidad de algún intervención “artificial”.
La estrategia neoliberalista abarca varios puntos, tales como:
La privatización: intentado eliminar las deficiencias de las empresas públicas con el objetivo de proponer un mayor interés de desarrollo productivo. El sector privado llega a ser el dominante.
Restaurar los precios de mercado en las utilidades: intentando estimular a los productores a animarse producir más.
La liberación total del comercio exterior
La configuración de un sistema jurídico: que proteja y garantice eficazmente la propiedad y los beneficios del esfuerzo empresarial, con cargas fiscales escasas.
Reducción del Estado: buscando disminuir su intervención en los medios de producción, con la única finalidad de cumplir las “reglas del juego”.
Y finalmente:
No Intervención Estatal en las disputas Capital - Trabajo y en servicios sociales - disminución de impuestos al capital: lo cual significa, obviamente, dejar a los trabajadores y a los pobres en general en manos de lo más salvaje del capital.
Es un liberalismo de derecha, similar a lo peor llevado a cabo durante el laissez faire - laisser passé. Más que neoliberalismo a secas habría que haberlo llamado neoconservadurismo liberal.
Los sectores más de derecha de los partidos tradicionales sueñan con volver a la década neoliberal de los 90 del siglo pasado.
El Social Liberalismo actual, por último, es heredero del liberalismo progresista, o radical, no conservador, que aceptaba la intervención del Estado para solucionar las cuestiones más evidentemente disparatadas del liberalismo conservador en lo social tipo Estado=Justicia y gendarme.
Uno de sus ejes doctrinarios fundamentales luego de la II Guerra Mundial es cooptar a las organizaciones sociales y populares a la institucionalidad, sobre todo al movimiento sindical vía discusión tripartita de salarios, de beneficios, etc... Sistema que realmente marchó muy bien hasta los 80 del siglo pasado y hoy en proceso de descomposición
La socialdemocracia europea es continuadora -profundizándola- de la idea liberal progresista, o al menos lo fue hasta hace dos o tres años, donde se plegó a los planes de ajuste a las crisis sin rechistar y sin diferenciarse en lo absoluta del liberalismo conservador.
Ahora bien, cualquier tipo de liberalismo es funcional al sistema burgués capitalista y son pro-imperialistas, sin discusión (por parte de quienes defienden el sistema claro)
Todos patrocinan la propiedad privada por sobre cualquier otra cosa, así como el libre mercado, el tratar de acortar la presencia del Esta (que es caro, ineficiente, burocrático, abusador, consumidor de fondos - que podrían volcarse a «salarios» llegan a decir los cínicos más arteros -, etc., etc., etc.). Preconizan la libertad individual, siempre y cuando se defiendan estos principios, sino..., se complica la cosa, así como el comercio internacional sin trabas, y el acceder a cualquier tipo de mercado en el mundo y de socios comerciales.
La diferencia sustancial entre estos distintos tipo de liberalismos está en los tiempos para aplicar estas políticas, las mediaciones, los matices, los énfasis sociales y populares, las historias que presionan en lo personal a los que gobiernan y otra infinidad de cuestiones, pero la esencia sigue siendo la defensa del capitalismo.
Sin embargo no nos engañemos, el capital ha aprendido de sus crisis a lo largo del tiempo. A pesar de todo su liberalismo, no desdeñó el keynesianismo para intentar salir de la crisis del 29 y tampoco la intervención del Estados (varios) que gastaron más de 5 billones de dólares para tratar de salvar el sistema en el 2008-2009. Socialicemos la crisis, igual que hizo Uruguay en el 2002-2003, donde la Deuda pasó de 10.000 millones de U$S a 20.000
Por eso y terminando voy a recurrir al viejo aserto popular del pato para ejemplificar lo que nos toca vivir en Uruguay, dejando de lado lo de izquierda, progresismo, derecha, conservadores, etc.
A saber, si un bicho hace cuá-cuá, tienen plumas, vuela, nada, anadea cuando camina y hace sus deposiciones cada diez o veinte pasos, de cajón que es un pato, o una oca, o un ganso o un ánade, o uno de los múltiples animales del orden anseiformes, familia de las anátidas
No se los puede llamar vacas, porque dichos animales son mamíferos rumiantes de la familia de los bóvidos, género bos, especie taurus, que hacen mu-mu, dan leche, cosa que las patos hembras no pueden hacer, aparte tienen cuatro patas, cuernos, no nadan ni vuelan, etc.
Si un economista o un político o un gobernante, tanto da el nombre, integrante de un gobierno cualquiera, sea del partido que sea, nos dice que hay que defender el libre mercado, el libre comercio internacional, hay que hacer acuerdos de la forma que sea con EUA y Europa, que defiende la libre empresa y la iniciativa individual por fuera de las salidas colectivas, que se enoja cuando amenazan y lucha a favor de la propiedad privada por encima de los otros derechos que nos dice la Constitución (Derecho al trabajo, vivienda digna, educación, etc.), que opina que el Estado se tiene que tercerizar y asociarse a privados (porque éste es ineficaz, etc.) así como sus empresas -por eficaces y exitosas que estas sean-, que canta las loas de la inversión extranjera sean cuales sean las consecuencias y provengan de donde provengan, que opina que los trabajadores tienen que trabajar más horas, más días, y si fuera posible se tendrían que sacrificarse por los patrones que tanto bien nos hacen a «todo el pueblo» y que no hay que ser tan egoístas pidiendo más salario, además de otras cosas, sin dudas que este señor o señora es un pato, perdón un liberal: será clásico, neoliberal o con sentimientos más o menos sociales, pero sin dudas es un liberal y un pato
No se puede disfrazar de vaca, perdón otra vez, de izquierda y de posiciones alternativas a la explotación capitalista. Tampoco de defensor de un capitalismo con rostro humano. En todo caso si lo encontraran verían que la cara de este capitalismo es burguesa, y que no buscan más que su ganancia, al precio que sea.
El liberalismo no puede hacer mu-mu, siempre hará cuá-cuá, y más allá de los discursos, siempre se los descubrirá por sus políticas y principios aplicados a la economía nacional, en debates, en foros o donde sea.
Si el Frente Amplio quiere transformar de fondo a la sociedad, de verdad, tiene que romper con el liberalismo económico, por más aspectos sociales que lo adornen. Por lo tanto tiene que dejar de referirse a acuerdos internacionales con EUA y Europa y volcarse al MERCOSUR en lo social y no tanto en lo comercial, y tal vez probablemente tal vez al ALCA, es decir, enfrentarse abiertamente al imperialismo, limitando la inversión internacional fuera de la región
Hay que recordar algo del programa fundacional del 71. No nos haría mal. Y estamos hablando de lo económico nada más.
Agregamos unos anexos con cifras y definiciones aclaratorias que antes muchos economistas de diversos gobiernos conocían, a veces apoyando, pero la mayoría de las veces combatiendo.
ANEXOS
A) DESNUDANDO ALGUNAS NOCIONES DE LA ECONOMÍA CAPITALISTA LIBERAL EN CURSO:
1) PRODUCTO BRUTO INTERNO O PRODUCTO NACIONAL BRUTO
Una de las grandes mentiras de la economía y los economistas es considerar al PBI o el PNB como “la producción de bienes y servicios de un país durante un año”. En realidad lo que hace el PBI es medir la circulación del capital, en particular la venta de las diferentes mercancías. Para quien quiera empaparse más del asunto dejamos la fórmula del cálculo y algunos comentarios.
PNB = C + I + G + (X - M)
Donde:
C = Gastos de consumo del grupo familiar y personales
I = Gastos brutos de inversión domésticos privados
G = Gastos de consumo y de inversión bruta del gobierno
X = Gastos en bienes y servicios exportados
M = Gastos en bienes y servicios importados
(Al sacar X y M de la fórmula se obtiene el Producto Interno Bruto.)
Muchos han señalado los defectos de esta medición:
No mide la producción, mide las ventas.
Omite todo el dinero gastado en la economía oculta.
No distingue entre el dinero gastado jugando en un casino y el dinero gastado en un coche. El dinero gastado en un casino no compra un producto o un servicio.
No distingue entre cantidad y calidad
2) INGRESO NACIONAL BRUTO
Otro de los mitos de la economía es que este índice sirve para calcular la riqueza de un país y sus ciudadanos durante un año.
En realidad lo que hace es trabajar sobre el PBI y las exportaciones y las importaciones, sacando promedios y haciendo muchas cuentas.
No existe un trabajo serio para calcular los salarios y compararlos con las ganancias patronales, además de no considerar el pago de las deudas en ese teórico Ingreso Nacional Bruto
3) DEUDA EXTERNA BRUTA
La deuda externa, o pública, o nacional, o etc. está permanentemente en constante cambio de nombres.
Académicamente la DEB es la que se contrae con acreedores extranjeros mediante la colocación de bonos del estado o el contrato directo de préstamos con instituciones financieras no nacionales.
Últimamente se ha comenzado a hablar de Deuda pública más que de Deuda Externa, lo cual es indudablemente engañoso por dos motivos. En primer lugar porque lo que se pretende es mencionar que no importa que la deuda sea externa, sino que el estado se endeuda, sea quien sea el acreedor, pretendiendo con ello ocultar que la mayoría de los bonos son comprados por poderosos intereses extranjeros. En segundo lugar nos aclaran que no puede ser externa, pues habría connacionales que también compran bonos y como la mayoría de la Deuda es contraída por venta de bonos entonces habría que analizar que parte es Deuda Externa y que parte no.
Por otro lado el concepto Deuda Pública esconde también la deuda contraída con el exterior por las empresas privadas, reduciendo el monto total de la deuda cuando se la comunica a la población.
La Deuda Externa Bruta hay que diferenciarla de la Deuda Externa Neta. La Deuda Externa Neta se consigue restando a la DEB las Reservas Internacionales Bruta, que son los respaldos que tienen los gobiernos en oro, otras monedas o préstamos que se hicieron al exterior como Bonos del Tesoro de EUA.
Pero nuevamente con encontramos con problemas. Ya no se consideran más las Reservas Internacionales. “Mejoraron” nuevamente la forma de considerar este concepto. Ahora se toman en cuentas los Activos de Reservas Internacionales, lo cual no es más que la manera que tienen de esconder contablemente algunas cosas.
En nuestro país por ejemplo, las Afaps están obligadas a invertir en bonos del tesoro del Estado del país, al menos en un 50 %, éstos aparecen como Reservas Internacionales y también como Deuda Pública. La utilidad de esto se muestra en la milagrosa recuperación de las alicaídas Reservas Internacionales luego de la crisis del 2002. Si se retiraran los 4.000 millones de dólares de las Afaps de las ir, muchos préstamos que el país recibe se harían a intereses muchos más altos, entre otras cosas.
Finalmente nunca se considera la Deuda Interna, la que tenemos todos nosotros que pagar y que son un tercio de la DEB
4) INFLACIÓN
La inflación tiene distintos componentes. Dado lo escaso del espacio diremos que en primer lugar depende en cada país del lugar que ocupa en la división internacional del trabajo, si se trata de un país imperialista -del «primer mundo»-, semiindustrializado, dependiente, semicolonial, colonial, etc. Es importante tener en cuenta por otra parte que cada categoría tiene sus matices o «escalafón».
Los países dependientes, coloniales e incluso los semiindustriales o imperialistas de segundo y tercer rango además de su propia inflación «exportan» la inflación del primer mundo al comprar las mercancías o al endeudarse y también mediante otros mecanismos.
La doctrina predominante que la inflación deviene del manejo monetario de cada país. Es decir depende de la cantidad de billetes que se imprima junto a las otras monedas, a saber, créditos a mediano y largo plazo, cheques diferidos, bonos del gobierno, letras y otra infinidad de mecanismos.
Si un país coloca en el mercado más moneda que lo que produce en un año, hay inflación. Como se controla según este paradigma, sacando moneda de la circulación, o sea reduciendo el crédito, endeudándose el gobierno menos, imprimiendo menos billetes o endeudándose en moneda nacional, lo cual es lo mismo, etc.
Esta idea tiene una base cierta, el papel moneda, no la moneda vieja «patrón oro», en realidad es deuda pública. Los gobiernos se endeudan (con billetes), teniendo como respaldo la recaudación en impuestos.
Todo lo cual nos lleva a considerar que los países con más poder podrán controlar mejor la inflación.
Sin embargo todo no explica la inflación. Hay un pequeño problema que esta teoría no considera, La Lucha de Clases.
El Capital busca aumentar permanentemente su tasa de ganancia y de explotación, compite entre sí para obtenerla y contra los trabajadores para extraer más plusvalor. La formación de precios es una forma de competencia entre sí -por eso los monopolios y oligopolios, sin ser esta la única explicación de ellos-, y de obtener más explotación de forma indirecta.
Esto sobre todo se nota en países donde es difícil bajar salarios o beneficios sociales, que los países del Tercer Mundo, como el nuestro. Los gobiernos acusan de esta corrida inflacionaria sobre todo a los pequeños comerciantes y distribuidores. Nada más falso, son los grandes capitales, nacionales o extranjeros los que determinan la inflación. Poco puede hacer el gobierno al respecto.
La forma de calcular la inflación o IPC es en base a una canasta de mercancías que se cambia periódicamente. Pero esta canasta es tomando tomando en cuenta los consumos globales del país, sin hacer determinaciones específicas según la clase social que consume, nuevamente se ignoran las clases y las luchas de clases.
Generalmente las mercancías de consumo popular son las que más suben, y las de consumo de lujo, es decir de la pequeña burguesía alta y la burguesía, son las que menos suben inflacionariamente. Es otra forma en la que se refleja la explotación y la lucha de clases
5) TIPO DE CAMBIO
Es un debate que está bastante en boga últimamente.
Si veíamos difícil para un país como el nuestro controlar soberanamente la inflación, entre otras cosas por la exportación de la inflación de de los países del primer mundo, mucho más difícil es controlar el tipo de cambio, es decir el valor que le damos a las monedas extranjeras en relación a la nuestra.
Los países imperialistas además, llegaron a un acuerdo en el pequeño pueblo estadounidense de Bretton Woods al finalizar la II Guerra mundial, en donde crearon el FMI, el Banco Mundial y establecieron al dólar como la moneda de las monedas.
Es decir EUA tiene el privilegio de imprimir los billetes que quiere, endeudar como quiere sin tener que rendirle cuentas a nadie. Según la teoría monetaria, por ejemplo EUA tendría que tener una inflación anual de más del 100% tomando en cuenta la cantidad de dólares circulando en el mundo y su recaudación en impuestos.
Además hay otras monedas con peso imperial o cuasi imperial, el Euro, el Yeng, y hace poco ha surgido el Yuan
Pensar que un país como el nuestro pueda siquiera considerar en una economía abierta como la nuestra, sin control de cambio ni de comercio internacional, dominar la evolución del valor en pesos de las divisas es francamente disparatado.
La caída del dólar se viene dando desde hace años producto de la crisis económica internacional y de la pérdida del peso de EUA en el mundo en sus diversas facetas, económica por supuesto, política, diplomática y aunque pareciera increíble, también en lo militar, sino véase Irak y Afganistán.
En realidad la pérdida del valor del dólar en los últimos 10 años se tendría que medir en mercancías. Si lo hacemos así veremos que el dólar cayó un 300% respecto al oro, un 450% respecto al platino y al Paladio, un 100% respecto al petróleo, un 543% respecto a la soja y un 233% respecto a la carne vacuna.
En el Uruguay el dólar en el mismo período se apreció un 30%, es decir que la moneda uruguaya cayó en valor comparado en mercancías mucho más que el dólar. Igual nos fue bastante mejor que a la Argentina por ejemplo.
Es decir que el dólar no está tan barato como nos dicen los patrones de diferentes ramas de la actividad económica. Ellos expresan en sus quejas nada más ni nada menos que sus ansias de ganar más de subir su tasa de explotación. Nuevamente se nos cuela esa ubicua y pretendidamente inexistente Lucha de Clases.
No hay dudas que hay maniobras por diferentes actores internaciones para bajar sus monedas y poder exportar más. Pero eso se hace a costa de mayor inflación interna de cada país, aumentando la inflación que nos viene de afuera.
Evidentemente tanto la inflación como el tipo de cambio están muy ligados, por eso cuando se pretende bajar la inflación en nuestro país con medidas monetarias, baja el dólar, pues al sacar pesos de circulación se hace a costa de aumentar los dólares en el mercado, bajando en principio el precio de éste en plaza. Y cuando se quiere parar la caída del dólar, se hace a costa de poner trabas al ingreso de capitales especulativos, lo cual redunda en principio que haya más moneda en plaza, sea en billetes o crédito, aumentando la inflación.
Como diría Mark TWAIN al referirse a un cirquero que metía su cabeza en la boca de un felino, luego que éste se la arrancara de un mordisco « ¡Gran domador de leones! ¿No?».
Los éxitos de los últimos años tanto en la inflación como en el Tipo de Cambio se deben menos a las políticas internas que a la necesidad del capital trasnacional de buscar nuevas facetas y formas de invertir, ante las crisis de las potencias. Todo el continente se vio beneficiado, sobre todo Brasil que nos arrastra a todos tras su senda, más cuando ingresó al BRICS (Acuerdo Comercial y en parte monetario entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En conjunto representan la principal economía del mundo, siendo un 36% mayor que EUA y un 37% que la Unión Europea)
Compañeros feliz año nuevo y fuerza !!!