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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (2)

Rolando Astarita

Antecedentes de la colectivización en la URSS

La Nueva Política Económica, NEP, establecida a comienzos de 1921, constituyó una respuesta desesperada a una crisis que amenazaba con disgregar al país. Aunque la Revolución había triunfado en el campo militar, la situación económica de Rusia era desesperante, había hambre, el ingreso nacional no llegaba a la tercera parte del nivel de 1913 y la producción industrial era menor al 20%. "Durante los dos últimos años la tasa de mortalidad había subido bruscamente, la hambruna y la pestilencia se llevaban millones de víctimas, aparte de los millones que habían caído en combate" (Avrich, 2004). Davies y Wheatcroft (2009) estiman que entre 1918 y 1922 murieron, por las hambrunas, entre 10 y 14 millones de personas. Naturalmente, crecía el descontento. “Por primera vez desde 1917 la mayoría de la clase obrera, para no hablar del campesinado, se volvía contra los bolcheviques. Un sentimiento de aislamiento comenzaba a inquietar al equipo dirigente” (Deutscher, 1979). El malestar se manifestó incluso en las asambleas fabriles de Moscú y Petrogrado que pidieron elecciones libres en los soviets, en enero y febrero de 1921. Todo indica que de haberse realizado esas elecciones, se hubieran impuesto los candidatos mencheviques (Avrich, 2004)

En ese clima se reunió el X Congreso del Partido Comunista. Durante sus sesiones, se produjo el levantamiento de la guarnición de Kronstadt, una fortaleza situada en el golfo de Finlandia. Los marineros sublevados, que habían sido un bastión de la revolución en 1917, demandaron restablecer las relaciones de mercado con los campesinos y elecciones libres en los soviets. La dirección soviética cedió a la demanda económica, pero no a la política. El Congreso aprobó, a propuesta de Lenin, la NEP y mandó reprimir el levantamiento. Hubo cientos de fusilados y varios miles fueron enviados a prisión (Avrich, 2004). A su vez, el Congreso prohibió las fracciones al interior del Partido; poco después, la prohibición se extendió a las tendencias organizadas en los soviets

La NEP consistió, en lo esencial, en restablecer los mecanismos de mercado para la relación entre la industria y el agro. Esto significaba el abandono del Comunismo de Guerra, el programa que el Gobierno soviético había aplicado durante los años de guerra civil e intervención extranjera. Ese programa había consistido, en esencia, en la requisa forzada de cereales, caballos, forrajes y otros productos a los campesinos, a fin de aprovisionar a las ciudades y al Ejército Rojo. Si bien había sido medianamente tolerado durante la guerra, cuando esta terminó los campesinos comenzaron a resistirse a seguir entregando el grano

En 1920 una autoridad gubernamental estimaba que los campesinos sustraían más de una tercera parte de la cosecha a los equipos estatales de acopiamiento; y empezaban a cultivar solo la tierra para cubrir sus necesidades directas (Avrich). Se produjo una caída catastrófica de la producción y del aprovisionamiento de las ciudades. Era la expresión de la ruptura de la alianza de los campesinos con la Revolución, que era "funesta para República soviética" (Lenin). El objetivo de la NEP, por consiguiente, fue restablecer la smichka, o unión económica y política duradera entre el proletariado y el campesinado, o entre la industria y la agricultura. Para eso, en lugar de la requisa, se estableció un impuesto (primero en especie, luego en dinero) y los campesinos fueron autorizados a comerciar su producción.

Surgió entonces un sistema económico mixto: la mayor parte de la industria estaba en manos del Estado, pero la economía campesina estaba conformada principalmente por unidades pequeñas y medianas. La NEP también dispuso concesiones para atraer capital extranjero, la formación de compañías mixtas, y que las empresas estatales debían reorganizarse respetando el principio de rentabilidad; se permitía el libre comercio y el capitalismo, que se sometían a una regulación estatal. En palabras de Lenin, la NEP admitía "la emulación económica entre el socialismo en construcción y el capitalismo, que aspira a resurgir; todo ello, con el fin de satisfacer por el mercado las necesidades de millones de campesinos" (1922a). Por eso, la NEP fue interpretada como una "retirada" en relación al programa del Comunismo de Guerra, y provocó "desmoralización, indignación y oposición en las filas del Partido y del Konsomol", ya que muchos la interpretaron como una renuncia al socialismo (Cohen, 1976)

 Pero también para todos los bolcheviques se planteaba el problema de cómo avanzar desde esa estructura social mixta hacia el socialismo. Precisemos que, si bien en la tradición teórica del Partido Bolchevique estaba establecido que el socialismo solo triunfar en el plano internacional, se consideraba posible avanzar, sin embargo, hacia formas de trabajo cooperativo y en el fortalecimiento de las premisas materiales del socialismo (véase Trotsky, 1974). Y en este respecto, hubo dos líneas marcadas: por un lado, los que considerando a la NEP una retirada momentánea, esperaban el momento oportuno para lanzar una segunda gran ofensiva, o "asalto revolucionario" que liquidara de una vez los elementos capitalistas, o pequeñoburgueses. Por el otro, los que buscaron avanzar hacia metas socialistas a través de la NEP. Estas cuestiones son, en buena medida, el nudo de los problemas que enfrentó la Revolución rusa. ¿Cómo avanzar hacia el trabajo colectivo y la socialización desde formaciones sociales que involucran a millones de pequeños y medianos propietarios? ¿Cómo articular estas relaciones de producción y cambio con la economía estatizada? ¿Y cómo avanzar hacia el socialismo desde la misma economía estatizada? Gran parte de los debates, tensiones y luchas que se dieron en el seno del Partido Bolchevique y el Estado soviético estuvieron atravesadas por estas cuestiones cruciales. Cuestiones que, bajo formas diferentes, se reprodujeron luego en otras revoluciones triunfantes que se consideraron socialistas. De ahí el interés general que tiene el análisis de la experiencia rusa.

Lenin sobre estatización, socialización y cooperativas

A fin de progresar en la comprensión de lo que sigue, hay que tener presente la diferencia que establecía Lenin (y compartía el Partido) entre estatización y socialización, y las dificultades para el avance del socialismo que presentaba la estructura social de la Rusia postrevolucionaria.

La diferencia entre estatización y socialización fue subrayada en varios escritos del líder soviético. En el “Infantilismo de ‘izquierda’ y la mentalidad pequeñoburguesa”, de mayo de 1918, y polemizando con las corrientes ultraizquierdistas (su máximo referente entonces era Bujarin), Lenin planteó que la nacionalización o confiscación de los medios de producción dependía de las decisiones del poder revolucionario. Pero pasar a la socialización no era una cuestión de decisión, sino de correlación de fuerzas y de aprendizaje y educación práctica en la tarea. Esto porque la socialización significaba el control y administración efectiva de la economía por las masas trabajadoras. Por eso, “[l]a diferencia entre la socialización y la simple confiscación está en que es posible confiscar solo con ‘decisión’, sin la capacidad de calcular y distribuir correctamente, mientras que sin esta capacidad no se puede socializar” (Lenin, 1918a)

Poco antes, y en el mismo sentido, se había referido a la implantación de la Ley del Control Obrero diciendo que esta “no hace más que empezar a funcionar y no hace más que empezar a penetrar en la mente de amplios sectores del proletariado”, pero para hacerse efectiva "no basta con la Ley" (Lenin, 1918b). Por eso reconocía que en las empresas que se habían confiscado “no hemos logrado todavía implantar el registro y el control” (ídem). Una de sus conclusiones era la necesidad de incorporar especialistas burgueses, incrementar la disciplina y copiar formas de organización del trabajo (incluido el taylorismo) de las empresas capitalistas.

No vamos a discutir aquí si esas medidas eran apropiadas, pero lo que nos interesa remarcar es la conciencia de que la socialización era un proceso a conquistar, que no podía lograrse con medidas administrativas. De ahí también la preocupación ante la tendencia a delegar la participación en los soviets: “Debemos trabajar infatigablemente para desarrollar la organización de los soviets y el poder soviético. Existe una tendencia pequeñoburguesa de transformar a los miembros de los soviets en ‘parlamentarios’, o si no en burócratas. Debemos luchar contra esto haciendo participar a todos los miembros de los soviets en la labor práctica del gobierno” (Lenin, 1918b).

La cuestión se planteaba en términos todavía más agudos cuando no se trataba de grandes unidades productivas, sino de los millones de pequeños productores, principalmente campesinos. En 1918 Rusia era un país de pequeños campesinos, la enorme mayoría “pequeños productores de mercancías” (1918a). Este elemento pequeñoburgués representaba la principal amenaza interna al socialismo, ya que espontáneamente generaba diferenciación social y capitalismo, y se resistía a toda intervención del Estado (Lenin, 1918a). Sin embargo, el campesinado no podía desaparecer por decreto, por decisión “desde arriba”. ¿Cómo organizar entonces el trabajo y la distribución entre millones de trabajadores pequeño-propietarios (además de los campesinos, había que tener en cuenta a los pequeños productores artesanos), si el socialismo debe ser una construcción consciente de las mismas masas trabajadoras? De ahí que Lenin propusiera formas intermedias de capitalismo de Estado, como la organización de cooperativas de consumidores (véase textos citados)

Esta política fue interrumpida durante la guerra civil, para ser retomada y profundizada con la NEP. En el X Congreso, Lenin afirmaba: “…en un país donde la inmensa mayoría de la población son pequeños productores agrícolas, solo es posible llevar a cabo una revolución socialista a través de una serie de medidas transitorias especiales…” (1921a). Para lo cual era necesario tiempo: “… la labor de transformar al pequeño agricultor, de trastocar su psicología y sus hábitos, es obra de generaciones. Solo la base material, la maquinaria, el empleo en gran escala de tractores y otras máquinas en la agricultura, la electrificación de todo el país, puede transformar de raíz y con enorme celeridad la psicología del pequeño agricultor. Esto es obra de generaciones enteras, pero no digo que hagan falta siglos”. "Cambiar la psicología y los hábitos del campesino", se ve aquí una preocupación por avanzar con millones de productores, no contra ellos. En todo esto subyace la idea de una evolución reformista: "En el momento actual, lo nuevo para nuestra revolución es la necesidad de recurrir a un método 'reformista', gradualista, prudentemente indirecto, de actividad en las cuestiones fundamentales de la construcción económica" (Lenin, citado por Cohen).

Por eso también la necesidad de permitir el intercambio comercial, que en su programa de 1918 casi no figuraba. En este marco, afirmaba: “Debemos esforzarnos por atender las demandas de los campesinos que no están satisfechos, que tienen motivos para estar descontentos. Debemos decirles: ‘Esta situación no se puede prolongar por más tiempo’". En otro texto del mismo período, “El impuesto en especie”, enfatiza la necesidad de encauzar a la pequeña producción hacia el capitalismo de Estado (Lenin, 1921b). En un saludo enviado al Pravda, en 1922, escribía: "Mi deseo es que en los próximos cinco años conquistemos pacíficamente no menos que conquistamos antes con las armas" (citado por Cohen). Y poco antes de morir insiste en que el gobierno soviético debía ayudar, con suministros industriales y créditos, a los campesinos pobres y medios a avanzar hacia cooperativas. A diferencia de los escritos de 1918, donde solo se mencionan las cooperativas de consumo, ahora las cooperativas de producción pasan a ser centrales. Ellas servirían para generar una cultura solidaria, y permitirían mostrar, en la práctica, las ventajas del trabajo en común. El ingreso del campesino sería voluntario y las cooperativas debían ser reales, no máscaras detrás de las cuales se ocultara la propiedad colectivizada. Por eso, organizar a la población en cooperativas demandaría “toda una época histórica”; en el mejor de los casos, “una o dos décadas”, y debería ser acompañada por una “revolución cultural”, entre otras razones porque el analfabetismo llegaba al 65% de la población (véase Lenin, 1923).

NEP y democracia soviética

Una de las cuestiones que posiblemente más llaman la atención al leer los escritos leninistas del período de la NEP, es que los mismos no articulan la propuesta de avanzar voluntaria y paulatinamente hacia formas cooperativas, con el giro hacia un régimen represivo, marcado por la supresión de fracciones organizadas al interior del Partido, de las elecciones libres en los soviets, y la represión al Kronstadt. Naturalmente, el punto de partida del razonamiento es materialista. Lenin no se engaña acerca de la importancia de la infraestructura tecnológica y productiva para la transformación de la pequeña economía campesina. Pero esa transformación, según el mismo Lenin, tenía que ser acompañada por una "revolución cultural" y las demandas campesinas debían ser atendidas. La pregunta entonces es cómo podría haber una "revolución cultural", cómo podían escucharse y atenderse las demandas de los campesinos (y de los obreros) sin libertad de discusión y participación de partidos políticos en los soviets

Este aspecto de la cuestión, que había estado en el centro de las demandas de Kronstadt y de asambleas obreras en Moscú y Petrogrado, es pasado por alto en la formulación de la NEP en 1921-2. Pero entonces el control del Estado sobre el mercado, que preveía la nueva política, no podría basarse en la acción colectiva de los productores. En otras palabras, en los papeles se sostenía que los campesinos debían hacer su experiencia y comparar los resultados de sus explotaciones individuales con los de las cooperativas. Pero para hacer la experiencia y comparar, es necesario que haya libertad de discutir y comparar propuestas y experiencias. Lo cual parece imposible si se ahoga la democracia en los organismos básicos del poder soviético. Según Lenin, y las resoluciones oficiales del Partido y el Gobierno, el centro de gravedad debía desplazarse "hacia la labor pacífica de organización 'cultural'". Sin embargo, este nuevo eje exigía entonces, imperiosamente, la profundización de la democracia soviética, que las resoluciones de 1921 restringían.

Pero a su vez, al suprimirse los mecanismos de la democracia socialista, se potenciaban los burocrático-administrativos. En este respecto, los últimos escritos de Lenin también evidencian preocupación por la creciente burocratización en todas las instancias del Estado. Así, en el XI Congreso del Partido, admite que en Moscú, por ejemplo, 4700 comunistas responsables eran dirigidos, en la realidad, por una "gran máquina burocrática", con mayor cultura y capacidad en la administración (1922b). Para referirse a los burócratas Lenin utilizaba el término chinóvnik, que entre los bolcheviques designaba un burócrata de Estado en el sentido más despreciable de la palabra (Cohen). Sin embargo, esa"montaña de burocracia" (Lenin)no podría ser derrotada si se cerraban las exclusas a la participación democrática de las masas trabajadoras en los soviets. El aspecto político  -control de las masas trabajadoras- contemplado en la formulación de la NEP era decisivo para que la libertad de mercado no derivara en capitalismo abierto. Pero para ello se requería volver a las ideas de la democracia soviética, que el mismo Lenin había formulado en "El Estado y la revolución", en 1917. Si, por el contrario, se pretendía controlar esas tendencias mediante intervención administrativa del Estado, se alimentaría al chinóvnik. Por eso el Partido, y menos todavía su fracción dirigente, podían sustituir a la clase obrera, ni cubrir con medidas administrativas, las debilidades de la alianza de los campesinos, sin fortalecer, objetivamente, a la naciente burocracia.

Los resultados de la NEP

La NEP permitió reconstituir la economía. En 1926-7 la producción industrial era un 8% superior a la de 1913 (Nove, 1973); Wheatcroft, Davies y Cooper (1986), la ubican entre un 2 a 6% por encima (y un año después 18 a 23% más elevada), o sea, unas tres veces superior al nivel 1921-2. La producción de pequeña escala, en su mayor parte artesanal, era aproximadamente igual, en 1926-7, al nivel de 1913. La de granos era 4% menor que la de 1913 (Nove). Según Wheatcroft, Davies y Cooper, en la segunda mitad de los 1920 la producción de granos estaba más de un 5% por debajo del promedio 1909-13, y más de un 20% por debajo de la cosecha excepcional de 1913. El número de caballos en 1928 era menor un 14% que en 1914 y el de vacas y cerdos 7% y 10%, respectivamente, mayor. Sin embargo, de conjunto la producción agrícola era más elevada porque la producción de cultivos industriales, vegetales y patatas compensaba la declinación del grano. Por otra parte, la mejora en la calidad y composición de los rebaños parece haber incrementado la productividad. Según Wheatcroft, Davies y Cooper, la producción agrícola de conjunto, en 1928, era un 10 a 12% superior que el promedio 1909-13. En lo que respecta a la inversión en viviendas, construcciones rurales y ganado, el nivel de 1926-7 era algo menor que el de 1913. La inversión en la industria, en cambio, superaba ostensiblemente el nivel de preguerra. Wheatcroft, Davies y Cooper concluyen que la economía de la NEP, alrededor de 1928, era dinámica, aunque con importantes limitaciones (ver más abajo). La NEP también dio lugar al restablecimiento del rol del dinero y hubo un mercado relativamente amplio; entre 1923-4 y 1926-7 el comercio se multiplicó por 2,5. La mejora en la situación económica hizo a la NEP más digerible, a los ojos de muchos bolcheviques (véase Cohen). Aunque hay que destacar que la mejora de la industria, y la producción en general, que se produjo hasta 1926, fue la parte fácil, ya que se hizo en buena medida utilizando capacidad ya instalada. Este límite estaría en el centro de las crecientes dificultades de la NEP (véase más abajo).

Bibliografía:

Avrich, P. (2004): Kronstadt 1921, Buenos Aires, Utopía Libertaria.
Cohen, S. (1976): Bujarin y la revolución bolchevique. Biografía política 1888-1938, Madrid, Siglo XXI.
Davies, R. W. y S. G. Wheatcroft (2009): The Years of Hunger: Soviet Agriculture 1931-1933, Palgrave Macmillan, Nueva York.
Deutscher, I. (1979): Trotsky, le prophète désarmé, Paris, Christian Bourgois.
Lenin, N. (1918a): "Left-Wing Childishness", https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1918/may/09.htm.
Lenin, N. (1918b): ""The Immediate Tasks of the Soviet Government", https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1918/mar/x03.htm.
Lenin, N. (1921a): "Tenth Congress of the R.C.P.(B)", https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/10thcong/index.htm.
Lenin, N. (1921b): "The Tax in Kind", https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/apr/21.htm.
Lenin, N. (1922a): “Role and Functions of the Trade Unions Under the New Economic Policy”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/dec/30.htm.
Lenin, N. (1922b): “Eleventh Congress of the R.C.P.(B)”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1922/mar/27.htm.
Lenin, N. (1923): “On Cooperation”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1923/jan/06.htm.
Nove, A. (1973): Historia económica de la Unión Soviética, Madrid, Alianza Editorial.
Trotsky, L. (1974): Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional después de Lenin, Buenos Aires, Yunque.
Wheatcroft, S. G.; R. W. Davies y J. M. Cooper (1986): “Soviet Industrialization Reconsidered: Some Preliminary Conclusions about Economic Development between 1926 and 1941”, Economic History Review, XXXIX, pp. 264-294.