Formas diferentes de ver la experiencia guerrillera
El compañero Mario Rossi dijo que iba a responder a Jorge Torres y su libro “Cuba y el Che. La ruta mágica” sobre la experiencia guerrillera de los 60 y 70 en América Latina
?Yo habla reproducido las primeras páginas de ese libro invitando a opinar a los compañeros guevaristas, Mario es partícipe directo de esa experiencia, lo que me merece respeto e interés, Pero al ver su respuesta como sigue en una serie de notas, debo decir que yo esperaba otra cosa.
TORRES Y LA GUERRILLA
El planteo de Jorge Torres es muy polémico pero serio; puede no compartirse, no puede ignorarse. Pone en cuestión la experiencia guerrillera en el continente en general, y en particular la orientación que impulsa la dirección cubana; se detiene en detalle en la guerrilla del Che en Bolivia. Lo que más me impactó -tal vez no había pensado lo suficiente en ello antes de ese libro- es la estimación no solo cuantitativa sino además cualitativa del costo en vidas que esa derrota tuvo, la perdida de lo más calificado de los luchadores populares de esa generación, y lo que significó. Pero eso de Torres no deja de tener puntos vulnerables, y esperaba encontrar en Mario algo de eso.
Se puede objetar su generalización por demasiado arbitraria al poner junto a la experiencia boliviana del Che casos muy diferentes, la guerrilla peruana de Hugo Blanco, la lucha armada impulsada por el PCdoB en Brasil, los casos muy diferentes entre sí del ERP y Montoneros en Argentina. Y de la enorme experiencia guerrillera de México -con la que nada tuvieron que ver los cubanos- Torres solamente toma el caso tardío del zapatismo en Chiapas.
Puede decirse que su objeción a que la guerrilla se desligase de las organizaciones históricas de la izquierda histórica no se corresponde con los casos de focos guerrilleros impulsados por Partidos Comunistas pro-soviéticos como en Guatemala y Venezuela. O bien, al contrario, se puede sostener que darle la espalda a esas corrientes no era un error sino un acierto; también puede valorarse al revés (como bueno y no malo) que la guerrilla reciba combatientes de sectores ajenos a la izquierda previa. Sin duda sería correcto decir que el impacto de la revolución cubana en el continente no se limitó a promover una ola de focos guerrilleros, abarcó todos los aspectos de la izquierda en nuestro continente y la cambió para siempre.
Sobre el MLN-T en Uruguay ya se ha sostenido que no es la influencia cubana la fuente de sus errores foquistas sino el ser expresión de una base social de sectores medios radicalizados por el agotamiento del Uruguay batllista; y al que frunza la nariz por el carácter “pequeñoburgués” de ese fenómeno se le contestaría que los hongos y la lluvia vienen juntos, sin ese aluvión de radicalismo tal vez extemporáneo no hubiese habido ni sindicalismo combativo ni rebelión estudiantil ni tantas cosas, y si no se lo pudo conducir en términos de política de clase la falencia estuvo más en los “embotelladores autorizados del marxismo-leninismo”.
Todo esto y más puede decirse, pero el planteo de Torres, su crítica a las experiencias guerrilleras en el continente, seguirá con una fuerza difícil de descartar. Aun sin compartir todo su análisis sobre la guerrilla del Che en Bolivia, pormenorizado del “Diario”, con sus consideraciones técnicas de cada problema que vivía el grupo armado, es de lo más serio que se ha escrito. Y me importa mucho lo que puedan decir quienes tuvieron experiencia real en ese tipo de acciones, incluso algunos formados en la misma escuela.
Antes de entrar en los argumentos de Mario quiero agregar algo sobre México cerrando de paso un comentario mío en otra nota sobre el balance del conflicto de la educación de Izquierda Socialista de los Trabajadores. Sostienen que los autores del video “Lo esencial es la lucha” tienen “la concepción de la guerrilla y es reafirmada por los compañeros cuando en unos de los pasajes del video citan al comandante Marcos”.
Es increíble que se entre en esta forma de persecución inquisitorial, parecen los juicios estalinistas. Pero más allá de eso la idea es equivocada, el zapatismo no es foquismo, es todo lo contrario. No es la sustitución de la lucha de la clase por el grupo armado elitista, es la auto-organización y auto-defensa del pueblo por sí mismo. No toda guerrilla es foquismo. Volveré luego -si cabe- al caso de las guerrillas mexicanas, que nunca tuvieron nada que ver con la promoción cubana, y eso mella la argumentación de Torres.
Y quiero señalar que la experiencia zapatista difiere por completo de la visión de la lucha armada que surge de los clásicos del marxismo que cita Mario, y entremos en ese tema.
EL MÉTODO DE ARGUMENTACIÓN DE MARIO ROSSI
Mario comienza citando a Lenin en “La guerra de guerrillas”. Es un texto de 1906. Entraremos en detalle más adelante, pero diré ahora que la guerrilla fue algo secundario y episódico en la revolución bolchevique, todos sabemos que la toma del poder se hizo por la violencia pero por otros mecanismos. Y Lenin nunca fue guerrillero.
Luego Mario va al Manifiesto Comunista y su afirmación general sobre la toma del poder por medio de la violencia revolucionaria. De acuerdo, pero la discusión planteada no se refiere a ese plano general. Luego cita algunas ideas del Che, luego comienza una amplia recorrida histórica sobre el recurso de la guerra de guerrillas.
En lenguaje coloquial, yo diría: Mario se fue al carajo. Esa forma de recurrir a textos marxistas me resulta chocante, porque tengo otra forma de ver el marxismo. Trataré de explicarlo con una analogía.
GALILEO, LA CAÍDA DE LOS CUERPOS, Y EL MATERIALISMO HISTÓRICO
En el siglo XVI Galileo comenzó a estudiar la caída de los cuerpos. Hasta el momento la autoridad intelectual indiscutida era Aristóteles, quien dijo que los cuerpos caen según su peso: el más pesado más rápido, el más liviano más despacio. Eso responde a una percepción primaria de la caída, y forma parte de su teoría de la naturaleza y el movimiento, que es equivocada pero tiene conceptos muy interesantes.
Pero Galileo era de otra época, y no le interesó lo que decía Aristóteles sino lo que dicen las pesas de por sí. No se trataba solo de ver y pensar, había que actuar y comprender, para eso hay que experimentar, medir, probar, y moverse también uno.
No parece cierta la leyenda de que tiraba pesas desde la Torre de Pisa, pero se sabe que otros italianos de esa época hicieron ese experimento en esa u otras torres, lo que muestra que ya estaba instalada otra mentalidad. Galileo fue más allá, estudió sistemáticamente la caída de pesas esféricas de diferente material en el plano inclinado usando un reloj de agua, y determinó que la aceleración de la gravedad no depende del peso. Las pesas no dicen lo mismo que Aristóteles.
Aristóteles o Marx, Mateo, Juan, Lucas o el subcomandante Marcos, que piensen lo que quieran. Materialismo histórico no es repetir lo que dijo Marx o los marxistas. Es comprender que pensamos con nuestras ideas, pero nuestras ideas son un producto histórico, pensamos adentro de la historia y no por encima de la historia. ¿Y qué es ser materialista? Comprender lo que materialmente ocurre en función de su ocurrir.
ENTONCES
¿Fue o no fue derrotada la lucha guerrillera de los 60-70? De eso se trata, y de cuáles fueron las causas de la derrota. Ciertamente fueron causas materiales pero ¿solamente circunstanciales, o básicas?
No busquemos si Juancito se tiró un pedo antes de tiempo, o si Julito se cagó cuando lo agarraron. Tampoco interesan las facturas que Juancito quiera cobrarle a Julito, ni dónde terminó cada uno de ellos. Tratemos de comprender el fenómeno en su verdadera escala. Hay un nuevo libro de Zabalza, tiene cosas buenas, cosas malas. Importa lo que pueda decir Mario sobre su propio experimento comparándolo con el tupamaro, si fue más lejos, más rápido, o lo contrario, y cómo se cayó.
La gran pregunta es: ¿era la guerrilla un método generalizable a todo el continente para la toma revolucionaria del poder en esa época, de acuerdo a las condiciones históricas, el grado de madurez de las fuerzas sociales motrices, la conciencia, las organizaciones? Y, fundamentalmente ¿era la guerrilla A LA VEZ el método político correcto para crear esas condiciones? No me reciten el evangelio, contesten eso.
CRISTO Y MANTEGNA, KORDA Y EL CHE
Este tema da para mucho, y hay que seguir. Es imperioso hacerlo. El cómo no depende de uno solo, depende de cómo se vaya soltando la discusión.
Voy a agregar una cosa.
“Caído en combate” dicen del Che cada 8 de octubre los compañeros. “Soy Rufo y no me entrego” dicen que dijo Sendic. Todos vimos en el documental a Allende diciendo “No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”. Y sabemos que Allende cumplió, no se permitió caer vivo. Hubo muchos caídos en combate, todos merecen nuestro respeto y homenaje. Algunos tenían unas ideas, otros tenían otras. El sufrimiento motiva la solidaridad, pero no valida la verdad.
Mantegna pintó a Cristo torturado, “Ecce homo”, he aquí el hombre, dicen que dijo Pilatos. Cristo, que no existió, en todo caso habría sufrido como ser humano. Una vieja chambona arruinó el cuadro de Mantegna queriendo restaurarlo, el mamarracho terminó con más visitas en Internet que el original, que no era muy genial, y la que hizo el enchastre cobró un toco.
También la imagen del Che termino en merchandising.
No nos interesa ni el merchandising ni el culto, nos interesa la verdad. Disculpen si lo que digo acá irrita a alguno. Cada uno tiene su piel.