¿Cayeron en cuenta que Timochenko en su discurso en Cartagena
NO INVITÓ A VOTAR EL PLEBISCITO?
No fue por casualidad, fue por obvias razones, porque el plebiscito es un show publicitario enfocado hacia el capital extranjero que, bajo la batuta del BM, fortalecerá en nuestro país el modelo de capitalismo salvaje que impone esa ave de rapiña que es ese banco. Y si no me lo creen, pregúnteselo al pueblo griego, que es una de sus victimas
Aquí pueden leer la intervención completa de Timochenko en Cartagena:
Cordial saludo,
GLORIA GAITÁN
Gloria Gaitán va al punto más importante
Señora Gloria Gaitán:
He leído su clara y concisa crítica al “documento memoricida” y la apoyo fervientemente.
Es remarcable que en tan breve texto, referente a situaciones tan complejas, haya tenido usted el cuidado de no olvidarse de una clave:
“Porque no solo la rama judicial comete impunidad. También es culpable la opinión pública memoricida.”
Usted nos recuerda algo que muy pocos —y ninguno de los políticos beneficiarios de este sistema de injusticia— quieren saber ni decir: que este mundo perverso lo hacemos también los de a pie.
Para que todo siga igual —porque solo las mayorías podríamos (y necesitamos) cambiarlo—, ellos quieren que no tomemos conciencia de nuestros errores y de nuestras insuficiencias.
Pero los opresores no cambiarán. Nosotros debemos hacerlo.
Un abrazo
Juan del Sur
Un Cese para Facilitar la Participación Democrática
Comunicado a la Opinión pública
1.- El Ejército de Liberación Nacional está por la paz, que esperan y anhelan los colombianos y el mundo. Una paz con democracia y equidad social.
2.- Así no compartamos varios de los puntos de los acuerdos de La Habana, consideramos que la paz es un camino que apenas empieza y que no se ha completado. El sueño del ELN es contribuir de manera significativa, propiciando una protagónica participación de la sociedad.
3.- Por encima de las diferencias está el bien de toda la nación. A fin de facilitar el desarrollo de este proceso, no realizaremos acciones militares entre el 30 de Septiembre y el 5 de octubre, para que la población participe como estime conveniente en el Plebiscito.
4.- Estamos listos para continuar en la fase pública de negociaciones con el gobierno, dándole continuidad a lo acordado el 30 de marzo y buscándole salidas a las dificultades.
¡Colombia para los trabajadores!
¡Ni un paso atrás, liberación o muerte!
Dirección Nacional
Ejército de Liberación Nacional
Revista Insurrección /Sept 26 del 2016
EL ESTADO COLOMBIANO ES ACTOR INTELECTUAL Y MATERIAL
DEL GENOCIDIO POLÍTICO CONTRA LA UNIÓN PATRIÓTICA
“La memoria tiene un sentido subversivo, por que recupera los momentos en que los olvidados de siempre se rebelaron, lucharon e intentaron construir un orden diferente, otro mundo, en el cual no impere ni la desigualdad, ni la injusticia”.
Renán Vega Cantor
Las bases en rebelión de la Unión Patriótica exigimos verdad frente al delito autónomo de Genocidio Político que continua cometiendo el establecimiento Colombiano, ayer 15 de septiembre de 2016 en acto a puerta cerrada en la Casa de Nariño el actual Presidente Juan Manuel Santos dijo: "Esa tragedia jamás debió haber ocurrido, debemos reconocer que el Estado no tomó medidas suficientes para impedir y prevenir los asesinatos, los atentados y las demás violaciones, a pesar de la evidencia de que esa persecución estaba en marcha", la vinculación del estado Colombiano con el crimen de lesa humanidad no es sólo por omisión, la demanda interpuesta ante el Consejo de Estado en el 2010 por los Ciudadanos Jeritza Merchan, Jorge Salcedo, Jaime Áraujo Renteria y Ricardo Pérez, por la cual se le devolvió la personería jurídica a nuestro partido el 4 de Julio de 2013, al igual que la demanda interpuesta en la fiscalía presentan evidencias de que el estado es actor intelectual y material del Genocidio Político contra la Unión Patriótica, entre ellas las declaraciones del Comisionado de Paz de la época Carlos Ossa Escobar quien al manifestar su preocupación por el número de Upeistas que eran asesinados a diario recibe como respuesta del General Rafael Zamudio Molina ministro de defensa "a ese paso no van acabar nunca", las declaraciones de Juan Manuel Santos pretende ocultar la verdad y disminuir la acción genocida del estado Colombiano
La presencia en dicho acto de "reconocimiento" de algunos sobrevivientes demuestra las alianzas con el gobierno para cohonestar con la impunidad y hace legitima nuestra rebeldía con la actual "dirección" nominal, NO NOS REPRESENTAN, usurparon el trabajo abnegado para recuperar nuestra existencia simbólica y hoy lo usan para ponerse de lado del victimario y vender la conciencia, la historia no los absolverá, mentir frente a los hechos constituye una acto de revictimización
Genocidio es el crimen más aberrante de la humanidad contra la propia humanidad, crimen de lesa humanidad, cuyo objetivo es destruir total o parcialmente a un grupo con identidad propia, y como fin último obligar a dicha colectividad a pensar, sentir y hacer políticamente como el victimario, en el caso de nuestro partido, las bases rebeladas, seguimos resistiendo y combatiendo, la decisión de algunos sobrevivientes de respaldar y votar por genocidas
Continuamos exigiendo justicia, rechazando y denunciando los “acuerdos secretos y amistosos” con el establecimiento genocida, ni perdón, ni olvido será la consigna en la memoria activa y colectiva.
A nombre de nuestros Compañeros, exigimos castigo a los culpables, actores intelectuales y materiales involucrados en el establecimiento, la policía, el ejército, el paramilitarismo, la burguesía y buitres de la politiquería colombiana jerarcas de los partidos tradicionales; los culpables actúan de manera conjunta y pretenden perpetuar sus políticas que impiden el alcance de los derechos fundamentales, las bases en rebelión de la UNIÓN PATRIÓTICA tenemos la responsabilidad histórica, política y ética de estructurar la tarea que ha sido truncada por el genocidio político, persistimos a pesar de la estigmatización la cual hace parte de la forma de eliminación, se consigue incrementar el odio y desprecio al otro con los medios de comunicación, esto no ocurre al azar, es planificado, para incrementar en el imaginario la eliminación de quien defienda los principios, la historia, identidad y la esencia de la Unión Patriótica. Existe complicidad por parte del Estado, lo cual hace sistemático el crimen, con empresas de la muerte, juridicidad que legitima el proceso ilegal y la violación de derechos humanos, participan multinacionales, paramilitares, donde el Estado es generador y cómplice
El crimen de genocidio político, lleva a toda la sociedad una tentativa que victimiza, que aterroriza, implica inmovilización, se ejemplifica la atrocidad y no se quiere pertenecer a la colectividad que se está eliminando. El Genocidio Político lesiona estructuras inimaginables socios culturales, se produce un país enfermo, miedoso, violento, aterrorizado. En Colombia se continua estigmatizando, encarcelando, amenazando, exiliando, desapareciendo, torturando y asesinando afrodescendientes, indígenas, sindicalista, estudiantes, campesinos, obreros, hombres, mujeres y niños, quienes dentro del terrorismo de estado decidimos hacer oposición al régimen establecido, en palabras de Iván David Ortiz “ a lo largo de su existencia, en la Unión Patriótica se configuran tres aspectos que se presentan casi simultáneamente: acción genocida, resistencia y vida. Esto porque es una constante que cualquier especie viviente que se vea amenazada desarrollan siempre elementos de supervivencia, en el caso de los seres humanos con más razón porque cuentan con más herramientas para hacerlo: materiales, simbólicos, emocionales, mentales y en este caso ideológico-políticos”
El Genocidio Político es un crimen de lesa humanidad que el Estado colombiano sigue cometiendo contra la Unión Patriótica, a través de la estigmatización y criminalización de los movimientos sociales en resistencia y lucha. A propósito el profesor Iván David Ortiz señalo: “el Genocidio cumple con su función de aterrorizar, por lo mismo cada vez más se fijó en la cotidianidad de los colombianos que ser, decirse o sospecharse Upeista implica dejar de existir, de ahí que aunque ideológica, política y cotidianamente se tenga identidad política con el grupo, se desarrollan formas de resistencia a la eliminación que implican incluso la negación de pertenencia”.
Queremos llamar la atención a un análisis e interiorización de los acumulados de resistencia, lucha y confrontación en Colombia, de manera autocrítica el que hacer nos ha llevado a la auto-censura, la falta de Solidaridad, la legitimidad a la acción genocida, el abandono de los principios en función de la "coyuntura", mientras esto ocurre otros sacan provecho del miedo, para usurpar posiciones de izquierda, para robar, demagogos que obtienen respaldo del pueblo para corromper estructuras internas y de manera cómplice realizar alianzas con el opresor, para esconder la verdad. No puede haber silencio, ni entrega cobarde, cuando continúa cometiendo el establecimiento en Colombia, el crimen más atroz de la humanidad: Un Genocidio, que nos quiere llevar a la rendición.
El Profesor Iván David Ortiz Palacios señala: “las víctimas empiezan la carrera vertiginosa de convertirse en cifras, a despojarla no solo de su existencia física e ideológica, sino también de su historia social y humana, así que ya no es el vecino, el padre, el líder, el maestro, el estudiante, el amigo de y quien hace parte de, sino un numero abstracto inanimado y, si se permite el termino, des-historizado”. Consideramos necesario en el contexto colombiano no abandonar la organización de base, alimentarla y contextualizarla para continuar en la lucha de clases. Por razones políticas, éticas, históricas, jurídicas, simbólicas, entre otras, continuaremos en el camino por la construcción de una Nueva Colombia, en Paz y llena de esperanza.
¡VIVA LA SOLIDARIDAD Y LA LUCHA DE LOS PUEBLOS!
UNIÓN PATRIÓTICA - BASES EN REBELIÓN
Septiembre 16 de 2016 – Colombia
Colombia – La salida del conflicto debería pasar por una Asamblea Constituyente Soberana donde se resuelva el futuro del país
Rafael Salinas, SoB n° 399, 29/9/16
En Cartagena de Indias, el gobierno de Bogotá y las FARC refrendaron los “Acuerdos de Paz” ante una numerosa delegación internacional encabezada por EEUU y Cuba, la Unión Europea, la ONU y el Vaticano
“Nuestra única arma será la palabra” (Timoleón Jiménez, “Timochenko”, discurso de Cartagena, 16/06/2016)
“(El ex-presidente) Uribe sólo tiene la obsesión del ‘castro chavismo’, cuando sobran los ejemplos enteramente distintos de ex-guerrilleros en el poder. Aun en el caso de que las FARC llegaran a ser gobierno, ¿por qué no sería al estilo del presidente uruguayo Mujica, del salvadoreño Sánchez Cerén y de Dilma Rousseff en Brasil?… Al ver a ‘Iván Márquez’ [uno de los principales comandantes de las FARC] y sus compañeros estrechar manos y echar discursos, es inevitable pensar en la política tradicional: una dosis de simpatía popular y otra de buses y almuerzos.” (Álvaro Sierra, “¿Tienen las FARC futuro en política?”, El Tiempo, 10/03/2016)
Finalmente, el lunes 26, en una ceremonia transmitida a todo el mundo, en la histórica ciudad de Cartagena, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) representadas por su comandante, Timoleón Jiménez (“Timochenko”), firmaron un “Acuerdo de Paz”. La negociación duró años. Oficialmente, comenzó en septiembre de 2012 en La Habana, Cuba, pero fue precedida por un lapso de consultas secretas, en las que habrían jugado un papel importante el fallecido presidente Chávez y también el Vaticano.
El Acuerdo será sometido a un plebiscito para su aprobación definitiva el próximo domingo 2 de octubre. Aunque al día de hoy se descuenta que habrá mayoría por el “Sí”, existe cierta incertidumbre. Las cifras de los sondeos de opinión han tenido oscilaciones demasiado amplias y “anormales”… incluso para esta época mundial de inestabilidad y malhumor político-social que viene dejando a las encuestadoras cada vez más desacreditadas.
Dentro de este panorama, uno de los hechos más notables fue el contraste entre la unanimidad mundial a favor de los acuerdos a nivel de los gobiernos, las instituciones internacionales (ONU, UE, etc.) y la Iglesia, y la fuerte división que reina en Colombia, especialmente al interior de la burguesía.
Un rasgo de la actual situación mundial es que por arriba (y también por abajo) crecen las diferencias y tensiones. Pero en el acto de firma de los acuerdos podía verse a todos –John Kerry, Raúl Castro, Monseñor Parolín (enviado del Papa) y “tutti cuanti”– aplaudiendo fervorosamente. Lo mismo habría sucedido si Putin y Xi Jinping hubiesen viajado a Cartagena. Aunque no estuvieron presentes, sus gobiernos también celebran desde Moscú y Pekín.
Si alguna duda había de esta unanimidad, la despejó el FMI. Christine Lagarde –implacable con Grecia y demás víctimas del capital financiero–, anunció que daría a Colombia un crédito de 11.000 millones de dólares en condiciones excepcionales y ultra flexibles para facilitar los Acuerdos.
División por arriba que se transmite hacia abajo
Esa unanimidad mundial de apoyo a los Acuerdos de Paz –que va de Washington a Moscú, pasando por el FMI y el Vaticano– desaparece en cuanto aterrizamos en Bogotá. Pero el cuestionamiento fuerte no viene desde la izquierda, sino desde la derecha, de importantes sectores de la burguesía. Y esto tiene su repercusión hacia abajo.
Según encuestas, el rechazo a los Acuerdos de Paz es notablemente mayor en el “nivel socio-económico alto”. (Opinómetro, Plebiscito, El Tiempo, 16/09/2016)
El movimiento de rechazo, que postula votar NO en el referéndum, lo encabeza Álvaro Uribe Vélez, que fue presidente del 2002 al 2010. Curiosamente –aunque no tanto–, el actual presidente Juan Manuel Santos, que gestionó el acuerdo con la FARC, fue su ministro de Defensa hasta 2009. Simultáneamente su hermano, Francisco Santos Calderón, era el vicepresidente de Uribe en ambos períodos.
Estos datos (y alianzas) familiares tienen su importancia, y más en un país que conserva acentuados rasgos “estamentarios”, como Colombia.
La familia Santos es una familia “patricia”, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII. [1] Tuvieron un papel importante en la política colombiana en el siglo XIX, que creció aún más en siglo XX, con la fundación de El Tiempo, principal y casi único diario del país, y del que hasta hace poco eran propietarios exclusivos.
La familia Uribe, en cambio, no sólo vuela mucho más bajo. Originaria de la burguesía media del departamento de Antioquia, con capital en Medellín, los Uribe arrastran un historial de relaciones “non sanctas” con el cartel de Escobar Gaviria, primero, con los grupos paramilitares, después, y ahora con la organización del “Chapo” Guzmán. [2]
Pero no se trata de “problemas de familia”. Ellos reflejan a diferentes sectores de la burguesía colombiana y, más en general, a las peculiaridades de su “formación económico-social”. Por un lado, una gran burguesía más o menos “seria” y/o “tradicional” y, por el otro, lo que podría definirse como “lumpenburguesía”. Este último, es un sector que en Colombia –como en México y otros países latinoamericanos– tiene un peso notable, alimentada por el narcotráfico principalmente.
En su momento, se unieron para derrotar a las FARC. Pero hoy sus intereses divergen.
Durísimos golpes a la FARC, pero no derrota total
Después del fracaso de las “negociaciones de paz” entre 1998 y 2002 de las FARC con el gobierno de Pastrana, todos los sectores de la burguesía cerraron filas con EEUU, para intentar aniquilar a la guerrilla. Para eso, hay que reconocer que lo lograron con un apoyo relativamente importante de las masas urbanas. Si bien no era un apoyo “activo”, les daba consenso para golpearla con todo a las FARC. [3] Y esto se refleja en la inseguridad del plebiscito.
El frente único de la burguesía colombiana y EEUU tuvo éxito militar… hasta cierto punto. Las FARC sufrieron golpes terribles… pero no mortales. Fueron graves derrotas, pero no aniquilamiento. Y hay que subrayar que el actual presidente Santos, como ministro de Defensa de Uribe, junto con su hermano vicepresidente, jugó un papel fundamental en esa batalla contra las FARC.
Las FARC quedaron debilitadas pero no fueron exterminadas. No son suficientemente fuertes para tomar el poder, pero sí para sobrevivir y controlar amplias regiones no centrales. A su vez, el Estado de la burguesía colombiana no es tampoco lo suficientemente fuerte para liquidarlas. La perspectiva sería más décadas de guerra.
En ese contexto, los sectores más coherentes de la burguesía colombiana –que Santos expresa– giraron a la negociación. Casi simultáneamente, las FARC dieron el mismo giro. En eso, efectivamente, Chávez jugó un papel importante, pero no sólo de “amigable componedor” como fabula Timoshenko. Chávez, en acuerdo con Santos, tomó a las FARC del cuello y comenzó a estrangularlas, impidiendo que se refugiaran en territorio venezolano, deteniendo y entregando a miembros de las FARC a Colombia, etc.
Además, la muerte de Tiro Fijo, el Mono Jojoy, Alfonso Cano y otros comandantes llevó a un relevo generacional que parece haber sido decisivo en el giro de las FARC a la negociación. Efectivamente, el equipo encabezado por “Timoshenko” –como observa con satisfacción el columnista de El Tiempo– ya tienen aires de políticos “progres” en campaña electoral, como todos los ex-guerrilleros que gobiernan o gobernaron en América Latina.
Uribe: los que salen perdiendo
El ex-presidente Uribe, en cambio, refleja no solamente a los sectores burgueses ideológicamente más reaccionarios (que abundan en Colombia, después de décadas de violencia desde el Bogotazo de 1948). Expresa también los sectores que saldrían perdiendo materialmente con el fin del conflicto. La división de la burguesía colombiana refleja no sólo sus ideas, sino también sus situaciones e intereses materiales.
Hay sectores ligados directa o indirectamente al narco y/o a nuevas bandas alimentadas por la disolución de los antiguos paramilitares. La “pacificación”·de la principal guerrilla podría facilitar al Estado colombiano “normalizar” la situación en todo el territorio.
A eso aspiran los sectores burgueses (y EEUU) que están detrás de Santos. Y es también una condición que facilitaría las inversiones de capitales del exterior. O sea, operar en un país “normal”. Pero simultáneamente puede implicar el fin de los negocios para otros sectores de la burguesía.
Por una alternativa de los trabajadores y las masas populares
Por todo lo que vimos, es un hecho que los problemas de los trabajadores y el pueblo de Colombia no se van a solucionar con este Acuerdo de Paz. Desde ya que comprendemos a los amplios sectores populares que ven en la paz una solución al conflicto. Pero la votación por “Sí” o por “No”, es en el fondo muy poco democrática. No deja alternativas.
Una salida completamente diferente, sería, por ejemplo, que los trabajadores y las masas populares pudieran debatir y decidir democráticamente qué país quieren. Por ejemplo, mediante una Asamblea Constituyente que sea realmente democrática. Pero ninguno de los protagonistas de la ceremonia de Cartagena, ni Santos, ni “Timoshenko”, ni ninguno de los viajaron a aplaudirlos, quieren eso.
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Notas:
1. La familia Santos es originaria del actual Santander, donde en 1781 habría participado en la Revolución de los Comuneros. Décadas después, María Antonia Santos Plata (1782-1819), fusilada en 1819, fue prócer de la Independencia en Santander. La familia se trasladó luego a Bogotá, donde participaban en política editando periódicos y ejerciendo cargos públicos. En 1913 fundaron El Tiempo. En 1938, Eduardo Santos Montejo fue elegido Presidente de la República.
2.- Ana María Uribe y Dolli Cifuentes Villa, sobrina y cuñada de Uribe, están presas en EEUU por pertenecer a la red de “El Chapo” Guzmán. Su primo Mario Uribe está preso por paramilitar, actividad de la que Uribe fue fundador “indirecto” a través de las “Cooperativas de Vigilancia Convivir”. En febrero pasado, su hermano menor, Santiago Uribe fue detenido por la creación del grupo paramilitar “Los 12 Apóstoles”, responsabilizado de decenas de muertes en Antioquia. Deberá responder por homicidio agravado y concierto para delinquir. Por último, según sus informes publicados por la revista Newsweek en 2002, organismos de inteligencia de EEUU señalaban ya en 1991 los nexos de Álvaro Uribe con el cartel de Medellín.
3.- Esto fue producto de la desastrosa política de las FARC hacia las masas urbanas, agravado por el hecho de que la gran mayoría de la población colombiana ya vive en ciudades