¡¡ Vivan los compañeros!!
Informamos que el pasado día 22 de Mayo de 2017 falleció el compañero Carlos María Benia García en Montevideo, a los 74 años de edad.
Carlos "Cacho" Benia (Nº 308 en el EMR Nº1) permaneció recluido desde 1972 hasta 1975 durante el período del Terrorismo de Estado
El colectivo de CRYSOL rinde homenaje a este auténtico protagonista de la lucha del pueblo uruguayo y hace llegar sus sinceras condolencias a sus familiares, sus compañer@s y amig@s
¡¡ Hasta siempre, Cacho!!!
CRYSOL
Al cumplir 10 años, la JuntaAbya yala repudió
las distintas formas del colonialismo
A 10 años de su fundación el 23 de mayo de 2017,la Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL- difundió una declaración que denuncia el “colonialismo” que padece la Argentina y se pregunta qué organizaciones enfrentarán los desafíos del siglo XXI.
El conocido centro de estudios con sede en Paraná enumeró las expresiones del colonialismo en temas de territorio, economía, biodiversidad, cultura, en un documento que los manifestantes titularon: “Saludamos desde el litoral a los hermanos fueguinos”.
El documento firmado por el historiador de Paraná Juan Antonio Vilar y el periodista y artista de Gualeguaychú Alberto Dorati, presidente y vice del centro de estudios, reconoce la determinación de los habitantes de Tierra del Fuego que declararon “canción oficial” de la provincia a la Marcha de las Malvinas. “Vemos allí un símbolo de unidad y emancipación de la matria grande. También vemos una fuente de conciencia que revela la hegemonía del capital para afianzar el colonialismo y los privilegios no sólo en lo territorial sino por vías renovadas”, se lee.
Luego de explicar el uso de la expresión “matria”, los Artiguistas entrerrianos y santafesinos apuntan que tomaron el testimonio de los fueguinos “para repudiar la colonialidad que sufre la Argentina toda, es decir, repudiar la prolongación del dominio territorial por distintos métodos, empezando por el predominio del capital financiero y las multinacionales, y las consecuencias de su imperio: el endeudamiento que compromete nuestro futuro, el saqueo de los bienes comunes, la enseñanza manipulada y el consumismo que nos convierte en engranajes y mercancías”.
“Las Malvinas nos llaman a la emancipación en todos los planos, en el Atlántico Sur y en el continente. La colonialidad no es un mal que nos ataque sólo desde afuera: nos parasita desde adentro. Vemos sus frutos en: la propaganda, la destrucción del ambiente, la desocupación, el
Más adelante propone la incorporación de un símbolo de las Malvinas en la bandera nacional, con alegorías Artiguistas, y subraya los “modos de la colonialidad”, es decir, de la dependencia naturalizada. Apunta contra la propaganda, la destrucción del ambiente, la desocupación, el reemplazo de personas por robots, por ejemplo.
“El dinero, la guerra, la propaganda se han unido para someter la vida a las minorías, manipulando incluso la voluntad de cándidas mayorías sobornadas con el consumismo, tras la destrucción de culturas milenarias. Pero ni las comunidades ni los saberes están todos sepultados ni la historia ha concluido”, expresa la agrupación anticapitalista.
También cuestiona el régimen que expulsa a las familias de sus lugares para hacinarlas en barrios, y aboga por “la expulsión del gran capital (banqueros, terratenientes, grandes grupos y cadenas) y la conversión de sus pretendidas propiedades en espacios para la vida y el trabajo comunitario, con celo por la soberanía particular de los pueblos, entendida como una autonomía participativa, comunitaria, que respete tanto los modos regionales como la unidad de los pueblos”.
Otro fragmento de la medulosa declaración pone el acento en la fragmentación del conocimiento y de las organizaciones sociales y cuestiona el “tradeunionismno” de los sindicatos. También dedica un amplio espacio al análisis de las consecuencias del proceso de concentración de la propiedad y el uso de la tierra, y el sistema de agronegocios.
“Lo nuestro es comunicación en vez de propaganda; ambiente sano en vez de erosión y contaminación; trabajo digno en lugar de hacinamiento; mirada integral en lugar de fragmentaria; tierra en comunidad y alimentos sanos en vez de avaricia y saqueo: ¿qué organizaciones enfrentarán los desafíos del siglo XXI?”, dicen los Artiguistas, que cumplen 10 años en el aniversario de la muerte de Atahualpa Yupanqui.
(Agencia Prensa Armenia).- "Este modesto recorte de la inconmensurable tragedia de la Argentina signada por los 30 mil desaparecidos y la enorme legión de exiliados y presos políticos que alcanzaron a sobrevivir a la masacre pretende rescatar del olvido, cuanto menos, algún aspecto de esas veintidós vidas jóvenes, silenciadas por los crueles métodos de la intolerancia".
- Todas las historias relatadas causan un impacto devastador, cada una con sus particularidades y semejanzas, con las diferentes reacciones de los familiares: enojo con aquel ser querido que ya no está o con los victimarios, orgullo, desesperanza, optimismo de cara al futuro, resignación ante el dolor y la injusticia, etc.
"Veintidós vidas", un libro sobre los desaparecidos
de origen armenio en la dictadura
"Veintidós vidas" es un libro que relata la historia de veintidós desaparecidos de origen armenio durante la última dictadura argentina, trazando paralelismos constantes con sus biografías familiares como descendientes de los sobrevivientes del Genocidio Armenio.
La investigación, publicada por Ediciones Ciccus, fue realizada por Cristian Sirouyan, periodista del diario Clarín y actualmente editor del suplemento Viajes. Intercalando cada historia, el libro cuenta con distintas reflexiones de Eduardo Jozami, quien fue director del Centro Cultural Haroldo Conti en la ex ESMA, los periodistas Ariel Scher, Magda Tagtachian y Mariano Saravia, Pedro Mouratian, experto consultor del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el compositor Santiago Chotsourian, la escritora Ana Arzoumanian, el abogado y exjuez León Arslanián y un extenso epílogo del profesor Khatchik DerGhougassian, entre otros.
"Sin justicia, las consecuencias del genocidio siguen teniendo vigencia y hasta la decisión de reflotar estas historias como si no fueran actuales también perfila una forma de negacionismo", dice Sirouyan al comienzo del libro. Y es que el tema se encontraba, hasta ahora, invisibilizado dentro de la comunidad armenia. Sobre el final de la investigación, Khatchik DerGhougassian explica que "el tema de los desaparecidos armenios en la comunidad ha sido un tabú aún después del regreso de la democracia" y se pregunta acerca de "la desaparición del tema de los desaparecidos armenios de la memoria colectiva de la comunidad en primer lugar, de la diáspora por consecuencia, y, finalmente, del Estado armenio". En diálogo con la agencia Prensa Armenia, el autor intenta responder a esa pregunta.
- ¿Cómo surgió la idea del libro y cuál es el objetivo de "Veintidós vidas"?
- A partir del conocimiento de los casos de jóvenes descendientes de armenios que habían sido asesinados o desaparecidos por la Triple A o por la dictadura del '76 al '83, el primer disparador para el proyecto del libro fue la comprobación de que se trataba de un tema tabú, absolutamente desconocido por el grueso de la comunidad armenia local y la necesidad de ser visibilizados y escuchados que tenían sus familiares.
El trabajo final apunta a dejar un testimonio para las nuevas generaciones, no solo de armenios, porque de alguna manera es un homenaje desde una perspectiva no abordada a los 30 mil desparecidos. También busqué trazar un paralelismo entre los dos genocidios (el sufrido por los armenios en 1915 y el de la Argentina de los años '70), la terrible doble tragedia que atraviesa de por vida a una veintena de familias armenias de esta parte del mundo.
- ¿Cómo te impactaron las historias de vida y cuál fue la que más te movilizó?
De todos, el caso que indudablemente rompe con el molde, sin quitar nada de dramatismo a la tragedia, es el de Miguel Bezayan, de 22 años, de quien se sabe que desapareció antes del golpe cívico-militar (el 1° de enero de 1975) por la acción represiva estatal, Nº de CONADEP 5836. No se sabe más nada. Es uno de los 783 casos registrados por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación de personas sin ninguna documentación recuperada ni denuncia o reclamo por parte de familiares o allegados ni testimonio de gente que los haya conocido.
- En el epílogo del libro, Khatchik DerGhougassian dice que "En el caso particular de los desaparecidos armenios, la pregunta no gira en torno a los desaparecidos mismos, sino más bien del silencio en torno del tema". ¿Por qué cree que hasta hoy, la comunidad prácticamente no habló sobre esto?
- Por un lado, el histórico silencio de la colectividad puede tener directa relación con los traumas y miedos heredados de los sobrevivientes del genocidio de 1915. "Mejor no hablar de esas cosas terribles" era una frase muy escuchada en círculos familiares y sociales comunitaria. Hay que añadir a ello que primaban los prejuicios y esos jóvenes eran señalados por el dedo acusador del "en algo andarían".
Pero en líneas generales la indiferencia o falta de interés por el tema replica lo que sucedió en gran parte de la sociedad argentina más allá del origen, credo o franja social. De la misma manera, desde los primeros esbozos de reparación a través de la acción de la justicia en tiempos de Alfonsín y especialmente a partir de las políticas de "Memoria, Verdad y Justicia" del kirchnerismo el velo se fue descorriendo y se avanzó bastante. A tal punto que incluso en el seno de la colectividad armenia el tema de los desaparecidos dejó de ser un motivo de interés para unos pocos. De a poco, los familiares (los más afectados por estas atrocidades) se sienten cobijados y reconfortados, al menos en parte